LA BOCA.— El cuidado del corazón trasciende el ejercicio físico y la dieta, ya que existe un eslabón frecuentemente ignorado en la medicina preventiva: la salud oral. Según explica el neurólogo Conrado Estol, la relación entre las enfermedades de las encías y la progresión de la aterosclerosis es directa y peligrosa.

La periodontitis, una condición que puede comprometer incluso la estructura ósea, genera un estado inflamatorio crónico en el organismo que, inevitablemente, favorece el desarrollo de complicaciones vasculares en todo el sistema circulatorio.El especialista enfatiza que es fundamental prestar atención a las señales que el cuerpo envía desde la boca, tales como encías inflamadas, dolor al tacto, sangrado durante el cepillado o la presencia de mal aliento constante. La prevención de estas afecciones mediante una higiene frecuente, el uso constante de hilo dental y las visitas periódicas al odontólogo no representan únicamente un beneficio estético o dental, sino que constituyen una medida de protección necesaria para el mantenimiento de las arterias.

Este vínculo biológico entre la boca y el corazón es uno de los factores que deben integrarse en los chequeos médicos regulares para garantizar una salud integral.No obstante, la higiene oral es solo una pieza en el complejo tablero del mantenimiento cardíaco. Estol equipara al corazón con un motor de alta eficiencia que, en 70 años, es capaz de completar 2.500 millones de ciclos y movilizar 340 millones de litros de sangre.

Para que esta maquinaria funcione adecuadamente, es necesario un control de calidad riguroso. Entre los pilares para evitar la enfermedad cardiovascular, el médico subraya la necesidad de combatir factores como el estrés crónico, el sedentarismo, el tabaquismo —incluso en niveles mínimos—, la ingesta excesiva de alcohol, la hipertensión, la diabetes y la polución del aire.El entrenamiento físico se presenta como un mandato irrenunciable.

La recomendación es clara: una rutina diaria que combine ejercicios aeróbicos, como la bicicleta o el trote, con al menos dos sesiones semanales de fuerza. Asimismo de fortalecer el sistema muscular, estas actividades inducen cambios metabólicos beneficiosos y liberan factores de regeneración neuronal, lo que potencia la función cognitiva.

La clave para la adherencia reside en salir de la zona de confort, asimismo de integrar técnicas de meditación, las cuales demostraron reducir la mortalidad cardíaca en un 46% mediante sesiones breves y constantes de respiración rítmica.La alimentación ocupa otro lugar preponderante, ya que el 50% de los eventos cardiovasculares están asociados a una dieta deficiente. El especialista recomienda el modelo mediterráneo, caracterizado por el consumo de grasas saludables presentes en el aceite de oliva, los frutos secos y el pescado, asimismo de evitar los alimentos ultraprocesados.

Asimismo, resulta vital un sueño reparador de siete a ocho horas, el control estricto de la medicación mediante el uso de pastilleros y la realización de estudios diagnósticos específicos para conocer el estado de las arterias, más allá de la simple evaluación de oclusiones.Finalmente, Estol pone el foco en la equidad de género en el acceso a la salud. Las mujeres, a pesar de padecer la misma vulnerabilidad, suelen sufrir retrasos en la atención médica y menor frecuencia en la realización de estudios cardiológicos preventivos ante síntomas claros.

La prevención temprana y la adopción de un estilo de vida saludable, que incluya desde la técnica de cepillado dental hasta la gestión del estrés, son los pilares fundamentales para alcanzar una mayor longevidad con bienestar absoluto.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Conrado Estol.