Horacio Ochoa, el fotógrafo que capturó el Cusco como pocos y cuyo legado (por tanto tiempo ignorado) vuelve a renacerSarah Bernhardt, la diva que cobró una fortuna en soles de plata para presentarse en el Perú y paralizó la capital luego de la guerra con ChileLigeros ‘spoilers’ en esta reseña, por si aún no han visto la película. Así que lea usted a discreción.

El esperado regreso de Steven Spielberg a la temática alienígena (más de 20 años después de una adaptación como “La guerra de los mundos” y más de 45 luego de una historia de su propia firma como “E.T.”) ha provocado una lógica expectativa, también acompañada de una intensa campaña de marketing que la vinculaba a leyendas urbanas o teorías de conspiración como el caso Roswell.MIRA: Te leo como un libro, por Irene VallejoPero lo primero que vale la pena destacar de “El día de la revelación” (“Disclosure Day”) es su aura clásica, que nos remite a las ficciones de su tipo de varias décadas atrás. Para empezar, porque el relato apunta, como dice su título, a una gran revelación o descubrimiento que promete sacudir dramáticamente a la sociedad estadounidense.

Y si bien este shock mediático se disemina por YouTube o redes sociales, su origen parte desde un medio tradicional como la televisión. Esa ambientación de noticiero, de cámaras y sets, de ‘switchers’ y salas de maquillaje, dota a la cinta de un espíritu paradójicamente actual y a la vez nostálgico.Tampoco podemos dejar de mencionar la forma del alien, el cuerpo del ente enigmático.

Si en películas recientes se jugaba más a la especulación científica para retratarlos (en “Arrival” eran unos gigantescos moluscos de siete tentáculos, y en “Proyecto Fin del Mundo” se nos presentaba una figura de curiosa complexión rocosa), aquí Spielberg no se complica y apuesta a lo seguro: sus extraterrestes son representados como el prototípico ser de gran cabeza, ojos saltones y extremidades largas que la cultura popular impuso hace muchísimos años. En ello hay también una cuota de nostalgia –y hasta empatía– inevitable.Y aunque “El día de la revelación” tiene un elenco sólido (con Emily Blunt, Colin Firth, y en especial Josh O’Connor, uno de los mejores actores de su generación) y está narrada con el oficio que le conocemos a su director (incluidos algunos pasajes de acción trepidante, como la notable escena que involucra a un auto y a un tren a toda velocidad), también adolece de otros problemas que resienten el resultado final.

Sus cuotas cómicas –que recaen sobre todo en el personaje del esposo de la protagonista– son bastante simplonas y parecen sobrar; y algunos otros recursos lucen como sacados de una película de Marvel (esos objetos mágicos que permiten posesiones de cuerpos, por ejemplo). Todo ello termina por empañar una película que se siente mucho mejor cuando apuesta más por el misterio, la sugerencia y la sutilezaSúmesele a todo ello su dimensión más filosófica, teológica, existencialista o como prefiera llamársela.

Spielberg le agrega a la historia el componente divino, poniendo sobre la mesa el dilema de cómo asumiría el ser humano el hallazgo de vida extraterrestre: ¿pondría en jaque nuestra creencia en Dios? ¿Sucumbiría la civilización frente a una revelación como esta?

Y aunque las preguntas son válidas y estimulantes, dentro del relato aparecen más bien como una añadidura anecdótica, superficial, dejando la sensación de que hubiera sido provechosa una mayor profundidad. Pese a todo, no hay que dejar de verla.