Reloj, detén tu camino

Roberto Sánchez es nombre de bolerista. Así se llamaba de hecho el famoso “ruiseñor azulino”, recordado intérprete del género romántico, que triunfó décadas atrás en Cuba y toda Latinoamérica con temas como “Flor de azalea” y “Ansias locas”.
Pero, al parecer, no es el único. Aquí, en esta hermosa tierra del sol, tenemos un tocayo suyo que daría la impresión de estar siguiendo sus pasos, aunque todavía en voz bajita.
Nos referimos, claro, al candidato presidencial de Juntos por el Perú (JP), que por estos días contempla angustiado el avance del conteo oficial de los votos de la segunda vuelta que lleva adelante la ONPE. Un conteo que tiende a confirmar la naturaleza precipitada de su éxtasis celebratorio de la noche del 7 de junio.
Sucede que, al 99,6% del cómputo de los sufragios emitidos en esa fecha, su contendora Keiko Fujimori (Fuerza Popular) le saca más de 43 mil votos de ventaja, y la procedencia limeña de la mayoría de actas por contabilizar sugiere que esa diferencia, lejos de reducirse, podría aumentar. Aferrado no obstante a la idea de que el único tiempo que realmente existe es el presente, Sánchez repite como un mantra: “el proceso electoral todavía no concluye” y aguarda un milagro secreto.
Mientras presenta reclamos e impugnaciones que sabe condenadas al fracaso –por la inconsistencia de sus argumentos y la ausencia de pruebas sobre lo que afirma– mira disimuladamente el cronómetro que marca la aproximación incesante de su destino y mueve los labios musitando cosas inaudibles… Aunque algunos coleguitas de oído fino presentes en sus conferencias de prensa juran que, haciendo honor al nombre que lleva, lo que deja brotar de su boca en esas circunstancias son boleros de ayer y hoy. En particular ese que dice: “Reloj, detén tu camiiino, porque mi vida se apaga”.–Gira castillista–Ahora, anunciar que, de materializarse la derrota electoral que lo merodea, su vida se apagaría es exagerado.
Su liderazgo político quedaría desde luego en entredicho, pues eso de no haber podido convertirse en el panetón que tenía la victoria sobre la señora Fujimori asegurada y no haber ni siquiera logrado la diputación por Lima a la que postulaba deja a cualquier aspirante a conducir el futuro de la izquierda un tanto mellado. Y al joven Zunini, que sí alcanzó una curul en el próximo Congreso, se lo nota inquieto y dispuesto a usar el modo imperativo en sus conjugaciones… Pero, vamos, siempre hay otras actividades a las que Sánchez podría dedicar su vida cuando esta lenta agonía termine para él.
Como, por ejemplo, participar en el programa de concursos “Yo soy”, aprovechando lo bien que se le da remedar al golpista de Chota. O quizás manejar carteras de inversión, dado su demostrado talento para atraer aportes sin agotarse en explicaciones sobre su finalidad.
Lo más sensato, no obstante, sería consolidar aquello que a ratos asoma ya en su caso como una sólida vocación: pegarla de bolerista. Terminados los asuntos judiciales que tiene pendientes – y que, al no ser elegido presidente, no tendrá cómo apartar de sí– nada le impediría embarcarse en una gira por “la ruta castillista” tantas veces recorrida durante esta campaña y consolar a sus antiguos votantes con versiones personales de éxitos como “Una traición”, inmortalizado en su momento por Los Panchos; o “Farsante”, grabada por Javier Solís hace más de 60 años.
Es cuestión de no dejarse abatir por el primer contratiempo y reinventarse con imaginación. Lo que sí le recomendaríamos es evitar la inclusión en su repertorio del cantinero “Sé perder” que Lucho Barrios cantaba tiempo atrás.
Detallar las razones sería ocioso.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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