La universidad y el diálogo

Con frecuencia se critica a la academia por hablar desde una torre de marfil, con la autosuficiencia de quien conoce las respuestas pero prefiere no embarrarse en el debate político. Como si, fuera del campus, resultase imposible sostener una conversación con los rigores a los que están habituados los catedráticos.
Y hay algo de cierto en esto. Muchos debates sobre política pública en el Perú están lejos de tener la profundidad que se esperaría por la complejidad de los problemas.
Pero, en vez de retroalimentar el prejuicio, lo que deberíamos preguntarnos es: ¿cómo involucramos más a la academia y a las universidades para elevar la calidad del debate público? ¿Cómo acortamos la distancia entre el conocimiento académico y el pragmatismo que requiere la política para pasar a la acción?
Las universidades tienen muchísimo que aportarle al país, en términos de capital cognitivo y de contribuciones basadas no solo en buenos marcos teóricos sino en evidencia empírica. En las distintas regiones del Perú, existen docentes reflexionando, con enorme compromiso patrio y desde distintas posiciones, sobre cómo enfrentar los principales problemas que nos aquejan como sociedad.
Pero muchas veces, en lugar de contrastar ideas entre ellos, cada uno investiga o profundiza por su lado. Convencidos de que no solo era necesario sino urgente, desde Recambio decidimos lanzar, en alianza con la Red Peruana de Universidades (RPU) y con el apoyo técnico de la PUCP, “Diálogos Universitarios 2026”, una iniciativa orientada a generar propuestas de consenso desde la academia para contribuir al debate de política pública en el marco del proceso electoral.
Desarrollamos en paralelo cuatro procesos de diálogo estructurado en temas críticos para el país como seguridad ciudadana, descentralización, democracia e institucionalidad, y educación superior. En ellos participaron 31 docentes de 13 universidades públicas y privadas que conforman la RPU, asegurando asimismo la representación de 10 regiones del país: Arequipa, Cusco, San Martín, Junín, Lambayeque, La Libertad, Amazonas, Piura, Huancavelica y Lima.Esta diversidad no fue solo geográfica, sino también de aproximaciones y trayectorias profesionales, lo que enriqueció sustantivamente la deliberación.
Y en todo momento se trabajó con la regla de unanimidad como criterio central, lo que hizo necesario que hubiera un esfuerzo genuino de todos los involucrados para identificar propuestas en las que todos estuvieran de acuerdo, más allá de sus diferencias ideológicas. Pero el valor no estuvo únicamente en llegar a consensos, sino en hacer explícitos los desacuerdos y construir confianza para ir pasando de lo menos a lo más controversial.
En contextos electorales, la academia puede cumplir un rol articulador entre lo político y lo técnico, mostrando que se puede construir desde la discrepancia. Con la próxima proclamación de las autoridades elegidas para el período 2026-2031, estamos iniciando aproximaciones con los actores políticos, con el objetivo de poner a disposición estos insumos para su uso en la toma de decisiones.
Creemos que abrir este tipo de puentes es fundamental si queremos que las propuestas no se queden en el papel, sino que puedan influir efectivamente en la formulación de políticas. Todo se puede revisar en www.recambio.peEste esfuerzo también es una invitación a las universidades a asumir un rol más activo en la discusión pública, a los representantes electos a recibir con mayor apertura el conocimiento producido en la academia, y a la ciudadanía a exigir debates más sustantivos y orientados a resultados.
No es un imposible, ya hemos demostrado que se puede.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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