El invernadero que nunca dejamos de imaginar

Siempre me ha convencido la idea de que habitar un lugar implica una responsabilidad. No necesariamente una obligación formal, sino la convicción de que el uso y permanencia de los espacios que valoramos no ocurren por sí solos.
Requieren personas dispuestas a involucrarse, a cuidarlos y a contribuir para que puedan seguir siendo parte de la vida de quienes los visitan.La primera vez que visité el Invernadero del Parque Quinta Normal sentí exactamente eso. No conocía en detalle su historia ni las razones de su abandono.
No obstante, bastó recorrerlo para pensar que debía ser recuperado.Con el tiempo entendí que no era una sensación exclusivamente personal. Son pocas las personas que permanecen indiferentes frente al Invernadero.
Quizás porque su arquitectura nos transporta a otros lugares y épocas. O quizás porque todos reconocemos, consciente o inconscientemente, la necesidad de convivir con la naturaleza incluso en medio de la ciudad.Mi vínculo con las plantas tiene raíces personales y profesionales.
Me enseñaron a observarlas y valorarlas desde pequeño, y más tarde esa inquietud se transformó en una vocación. También descubrí que Chile posee una flora nativa y endémica extraordinaria, reconocida por su diversidad de formas, texturas, colores y adaptaciones únicas, y que aún tenemos una gran oportunidad de conocer mejor.
Espacios como el invernadero pueden acercar ese patrimonio a las personas.No obstante, con los años comprendí que el problema nunca fue la falta de interés. Antes de nosotros existieron numerosas iniciativas para recuperarlo.
Desde mi perspectiva, esa experiencia demuestra que para restaurar un espacio de esta magnitud no basta sólo de voluntades. También es necesario construir las condiciones que permitan sostenerlo en el tiempo y perseverar en ese propósito, incluso cuando los avances son lentos o las dificultades parecen mayores que las oportunidades.Esa es la motivación de la Fundación Invernadero Parque Quinta Normal (@invpqn).
Más que restaurar una estructura, buscamos construir las condiciones para que vuelva a ser un espacio abierto a la comunidad, la educación ambiental y el encuentro ciudadano.Sabemos que el camino ha sido y será largo. Pero el objetivo lo justifica: devolver a la ciudad un lugar que nunca dejó de despertar admiración y que, quizás, nunca dejamos de imaginar, porque siempre ha estado ahí.Por Néstor Ramírez, director Fundación Invernadero Parque Quinta Normal.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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