Dos pueblos de Tarragona que son un 'paraíso fiscal' para matricular coches

En plena escalada de costes, hay quien ha encontrado una vía inesperada para ahorrar: cambiar el lugar donde se matricula el coche. No se trata de cruzar fronteras, sino de mirar hacia pequeños municipios del interior.
Dos pueblos del Alt Camp, Bràfim y Figuerola del Camp, se han convertido en un destino habitual para empresas que buscan reducir su factura fiscal.El fenómeno no es casual. Ambos municipios aplican un Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) sensiblemente más bajo que el de ciudades como Tarragona.
Según el informe de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), en algunos casos el coste puede ser prácticamente la mitad, lo que ha impulsado la llegada de flotas completas de vehículos.El resultado es llamativo: localidades de menos de mil habitantes que acumulan cientos de coches matriculados a nombre de empresas. En Bràfim, con poco más de 600 vecinos, se superó el millar de vehículos inscritos en 2025 (1.134), una cifra que dispara la ratio hasta más de un coche por habitante.El propio alcalde de Bràfim, Xavier Rius, ha explicado a la prensa local que la decisión fue estratégica, y que se buscaba la manera de captar recursos económicos.
Por ello, hace un par de años pensaron en rebajar la tasa para ser atractivos y competitivos. La medida ha tenido un impacto directo en las cuentas municipales, hasta el punto de que una sola empresa puede aportar decenas de miles de euros en ingresos.Más ingresos sin apretar a los vecinosEl mecanismo es sencillo.
Empresas de renting, concesionarios o compañías con vehículos de sustitución registran sus coches en estos municipios para beneficiarse de una fiscalidad más favorable. A cambio, los ayuntamientos incrementan su recaudación sin necesidad de aumentar la presión sobre sus vecinos.Un ejemplo claro está en los turismos más comunes, entre 8 y 11,99 caballos fiscales.
Mientras en Tarragona capital el impuesto ronda los 68 euros, en Bràfim se sitúa en poco más de 34. La diferencia, multiplicada por cientos o miles de vehículos, se convierte en un ahorro considerable para las empresas.La situación se repite en Figuerola del Camp.
Su alcalde, Joan Vilà, reconoce el impacto directo en el presupuesto municipal, y ahora, señala que un 5% de su presupuesto depende de ello. Asegura que se inscriben en su pueblo empresas con coches de sustitución y de renting, que tienen mucho volumen y les sale más barato.
Este tipo de prácticas se ampara en la normativa estatal, que fija unas tarifas mínimas pero permite a los ayuntamientos aplicar bonificaciones o incrementos dentro de un amplio margen. Esa flexibilidad ha generado grandes diferencias entre territorios y ha abierto la puerta a lo que AEA define como “auténticos paraísos fiscales” del motor.El fenómeno no es exclusivo de Tarragona, pero sí especialmente visible en estos pequeños municipios, donde el impacto económico es más evidente.
La llegada de flotas empresariales permite reforzar las arcas locales sin alterar el día a día del pueblo, más allá de las cifras en los registros.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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