El exministro de Hacienda criticó la decisión del presidente Santiago Peña de otorgar un aumento del salario mínimo superior al que resultaba de la fórmula técnica vigente. Según remarcó, la medida representa un error porque encarece los costos de las empresas que operan en la formalidad y podría terminar incentivando aún más la informalidad laboral en Paraguay. “Para mí es un error”, aseveró Barreto.

No obstante, aclaró que su principal preocupación no pasa únicamente por el porcentaje del incremento, sino por el precedente institucional que deja la decisión. “El problema es querer manejar de manera discrecional un tema regulatorio tan crítico como este. Cuando hay discrecionalidad, eso genera incertidumbre y la incertidumbre es muy mala”, remarcó.

La postura del economista se suma a las críticas expresadas por gremios empresariales, entre ellos la Asociación de Comerciantes e Importadores del Paraguay (Asimcopar), que cuestionó la falta de criterios técnicos para determinar el aumento y advirtió sobre posibles efectos negativos para la inversión y el empleo. Barreto indicó que el reajuste impactará principalmente en las empresas que cumplen con todas las obligaciones legales, mientras que las firmas informales no enfrentarán los mismos costos adicionales.

A su criterio, el efecto más preocupante podría darse en las pequeñas empresas, que para mantener su competitividad podrían optar por registrar menos trabajadores o trasladar parte de sus operaciones a la informalidad. “Esto va en contra de la formalidad. Absolutamente”, aseveró.

El economista recordó que más del 60% de los empleos en Paraguay se encuentran en la informalidad y consideró que el país debería avanzar en políticas que reduzcan esa cifra, en lugar de adoptar medidas que puedan empeorar el problema. Para Barreto, la determinación de subir el salario un porcentaje superior al recomendado por el Conasam, en base a la ley vigente, tuvo un carácter eminentemente político. “Fue una decisión política, no una decisión técnica”, indicó.

Según explicó, el Gobierno optó por apartarse de las reglas establecidas para responder a una coyuntura determinada, pero esa decisión genera efectos que seguirán luego deel actual periodo presidencial. “Prefirieron dejar de lado las reglas y recurrir a una excepcionalidad que seguramente desde el punto de vista político era necesaria. Pero eso tiene un impacto que va mucho más allá de su propio Gobierno”, indicó.

Barreto también alertó sobre los efectos que el aumento salarial podría tener sobre la competitividad de las empresas paraguayas, especialmente en un contexto en el que el tipo de cambio ya viene afectando a los sectores exportadores. Indicó que muchas compañías que compiten en mercados internacionales operan necesariamente dentro de la formalidad, por lo que absorberán íntegramente el aumento de costos laborales. “Ya tenemos un dólar relativamente bajo, que reduce ingresos, y ahora aumentan los costos.

Veremos en los próximos meses el impacto sobre la competitividad y la actividad económica”, expresó. Durante la entrevista con ABC Cardinal, Barreto también minimizó el impacto que una suba del salario mínimo puede tener sobre el bienestar general de la población, debido a que la cifra es de apenas G. 117.077.

Según explicó, los ingresos de largo plazo dependen principalmente de la productividad, la educación y la capacitación laboral, más que de decisiones administrativas. “La economía no funciona en base a buenas intenciones, decretos o leyes. Lo que determina el bienestar de la gente es la productividad”, remarcó.

Agregó que Paraguay necesita avanzar en reformas estructurales que mejoren la calidad educativa y la formación de los trabajadores para lograr aumentos sostenidos de los ingresos y del nivel de vida.