RÍO GALLEGOS.— Niños, niñas, jóvenes y adultos prometerán lealtad a la bandera este viernes en establecimientos educativos de Río Gallegos y serán veteranos de guerra de Malvinas que residen en la capital provincial quienes les tomen la promesa. Su presencia tiene lugar en el marco de la ley provincial 3882 que establece que “en todo el ámbito de la provincia de Santa Cruz, el acto de Promesa de Lealtad a la Bandera, por parte de los alumnos de 4to. grado de cada institución educativa, sea tomada por nuestros Héroes de Malvinas, otorgándoles un rol preponderante, en esta solemne tradición, generando un gran reconocimiento y admiración”.

La norma fue sancionada por la Cámara de Diputados de Santa Cruz, el 22 de agosto de 2024 y promulgada mediante decreto 0991 del Poder Ejecutivo provincial el 13 de septiembre de 2024. De esta manera, los veteranos Victorino Silva, Domingo Giménez, Juan Carlos Caballero, José Traversaro, Eduardo Chorrero, Alfredo Tarcaya, Virgilio Obando, Carlos Contreras, Ramón Quebedo y José Ruiz serán quienes tendrán la responsabilidad de tomar la promesa.

Entre los niños estará Gael Casal, alumno de la Escuela Primaria N°91 del barrio San Benito, quien tendrá la oportunidad de compartir este acto con toda su familia, pero asimismo será su bisabuelo Alfredo Tarcaya, quien le tomará la promesa a él y a sus compañeros y compañeras. Gael es el hijo de Natalia Genez y Santiago Casal, hijo de Silvana Tarcaya y nieto mayor de Alfredo Tarcaya, el único sobreviviente al hundimiento del Crucero General Belgrano que reside en Santa Cruz.

En las horas previas al acto de promesa de lealtad a la bandera, Natalia contó a La Opinión Austral que Gael lo vive con “orgullo y felicidad, que su bisabuelo pueda tomarle la promesa a la bandera lo hace sentir acompañado y querido”. “Como mamá, tengo el mismo sentimiento y agradecerle porque a pesar de su edad él esta presente en estos momentos que a Gael le va a quedar guardado en la memoria, el corazón y en fotografías para siempre”, concluyó. Navegar en una “cáscara de nuez” El salteño, criado en Cafayate, Alfredo Tarcaya era cabo principal Control Averías de la Armada Argentina cuando se encontraba descansando en el Crucero ARA General Belgrano y el ruido de una explosión lo despertó. “Era un día domingo, estaba jugando la selección, lo escuchamos por la radio, estábamos en descanso.

A las 14:00 me voy a descansar, había estado toda la noche levantado, me quito los zapatos, me quedo en pantalón y remera nomás, me acuesto y a las 16:00 me despierta la primera explosión abajo, era de unos motores, con incendio. Lo primero que se me ocurre es que nos están dando los ingleses, pero con aviones, pensé también que hubo algún tipo de accidente en el barco, que había explotado algo.

Después, tuve conciencia de que nos habían bombardeado”, asi recordó Tarcaya, a La Opinión Austral, en mayo de 2022. “El primer torpedo nos pega en la parte de atrás del buque, en la popa, y ahí nomás, en segundos, nos pegan otro torpedo, otra explosión muy fuerte en la proa, se cortan 12 metros de la proa”, indicó. Tarcaya, único sobreviviente que reside en Santa Cruz.

Foto: José Silva/La Opinión Austral Ante lo que sucedía, relató: “Lo primero que hacemos es comenzar a cerrar las puertas, buscar para salir. Siempre trabajando con la parte de incendios, había que sacar gente, arrojar tanques de combustibles de JP1, que era combustible de un helicóptero que llevábamos.

La escora era muy rápida, era rapidísima, habrán pasado 15 minutos y era impresionante cómo entraba el agua, cómo se iba a escorando en la banda izquierda de babor”. “Con el parte que le llegaba al comandante, daba para dar la orden de abandono, entonces ordena cubrir los puestos de abandono, llevábamos algo de 66 balsas, comenzábamos a trabajar en eso”. Sobre la etapa siguiente, Tarcaya contó: “Cubriendo el lugar de abandono, comienzo a preparar la balsa.

Había un muy fuerte viento que nos pegaba al barco, no nos dejaba alejarnos y el barco seguía hundiéndose. Llegamos con la balsa sin poder salir del medio.

Se nos pincha, se nos desinfla totalmente y nos tuvimos que arrojar al agua. Habré estado un minuto y pico en el agua y pasó otra balsa y nos levantó“. “Ahí estuvimos toda la tarde, la noche, hasta el día siguiente, 36 horas a la deriva.

Había un mar muy picado, con olas de 10 metros, no nos dejaba estar juntos, nos dispersaba, viento y unas olas grandísimas. Llevábamos tres muchachos muy quemados, les hacíamos curaciones, así estuvimos hasta que nos avistaron y a las 36 horas comienza el rescate”, precisó. “Nunca pensé que estaba mal, me di cuenta cuando nos rescataron”.

ALFREDO TARCAYA, VETERANO DE GUERRA DE MALVINAS Consultado sobre qué pensaba mientras esperaba por el rescate, aseveró: “No te das cuenta, había muy pocos que por ahí desvariaban. Estás en un cáscara de nuez, te vas para todas partes, como se nos pinchó la balsa, se pincha la balsa y nunca más… pero no estás pensando en eso.

Pensaba que tenía mi cumpleaños el 7 de mayo, que tenía que volver a mi casa (NdR: en su casa lo esperaban su esposa Edith y sus pequeñas hijas Silvana y Marina)”. “No te das cuenta del frío, seguía descalzo con la remera mangas cortas, alguien me dio una remera mangas largas. Nunca pensé que estaba mal, me di cuenta cuando nos rescataron.

Hacían dos pasos para el rescate y se quedaban ahí colgados y yo digo: ‘Nah, no puede ser’ y cuando me toca a mí, me pasó lo mismo, físicamente estaba tirado, pero mentalmente estaba bien, me sentía bien“, recordó.