Desnudan en escena el acoso callejero; estrenan S.A.B.R.O.S.A.

Tres historias de acoso callejero que no respetan edad ni condición geográfica, relatos que ponen en el banquillo de los acusados a quienes vulneran a las mujeres en el espacio público; que lo celebran y confirman que el acoso aún es una plaga con honda huella en nuestro tiempo, porque se sigue pensando que los cuerpos de las mujeres están a disposición del deseo de los hombres. Sobre esa idea, la dramaturga Mariana Hartasánchez construyó la obra de teatro S.A.B.R.O.S.A. (Sistema de Autodefensa Bio-Robótica para Ocasiones Sexuales Agresivas), que tendrá temporada del 4 de julio al 16 de agosto en el Foro Alternativo del Centro Cultural Helénico.
La pieza ha sido definida como una comedia negra de alto voltaje, que confronta al público con una pregunta incómoda y urgente: ¿qué significa realmente hacer justicia frente al acoso contra las mujeres? Para lo cual, esta pieza apuesta por la suma de un lenguaje provocador, humor ácido y una estructura interactiva que transforma el escenario en un tribunal y a la audiencia en el jurado.
En la obra, explica la dramaturga, Doriana Moñonga, quien es el personaje central, “conduce un evento singular en el que muestra un Sistema de Autodefensa Bio-Robótica para Ocasiones Sexuales Agresivas que contiene un elemento de ciencia ficción y se trata de un mecanismo que tienen instalado algunos hombres, quienes, en caso de cometer un acto de acoso, se les inactiva de la cintura para abajo. Así que el propósito es, señala Hartasánchez, “hacer un cuestionamiento ético para que las personas ahí puedan tomar una decisión.
Al principio parece un juego, pero, como sabemos, la justicia es compleja y, lo que al principio parece un juego, genera una reflexión mucho más profunda de si realmente se puede enjuiciar fácilmente a una persona de esta manera, qué te toca a ti y cuestiona si es el único camino para detener esta plaga”. ¿Qué tan cotidianas son las historias que se representan? “Las tres historias de acoso que nos cuenta, desgraciadamente, son muy cotidianas, pues el acoso es una especie de plaga que tiene muchas variantes; y aquí tiene que ver con algo que a muchas nos ha pasado, cuando algún hombre expone sus genitales en un parque, en este caso a una niña de 10 años. “Desafortunadamente, estos hechos acaban determinando padecimientos psíquicos posteriores en las mujeres; empiezan a temer y se vuelve una pesadilla recurrente.
Pero la cuestión es que el acoso está muy arraigado y se ve como algo ‘normal’, quizá porque lo hacen muchos más hombres de los que a veces nos atrevemos a aceptar. “Y aquí el asunto es que, si uno presencia una situación de acoso, ¿cuál es nuestra reacción de los demás hombres o la de quienes se pavonean y lo cuentan como si se tratara de un logro?”, lamenta. ¿Considera que el piropo es el punto de partida del acoso? “Los piropos podrían parecer inofensivos, pero del piropo se puede pasar fácilmente a tocar el cuerpo de una mujer o a agravios más severos e, incluso, violaciones.
Entonces, creo que es un asunto de concientización pública y social. “Coincido en que ningún piropo es inocente, porque justamente es considerar que el cuerpo de las mujeres está a disposición. “No obstante, no es bien recibido. Yo no conozco a alguien que se sienta halagada, sino todo lo contrario: se siente vulnerable y expuesta porque, justamente, el piropo es un signo de alerta”, destaca la dramaturga. *mcam
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.