Una plataforma giratoria, música de Johannes Brahms, danza contemporánea, ópera y una experiencia escénica envolvente son parte de la propuesta de “Noyollo Opus 52”, el espectáculo que llegará al Palacio de Bellas Artes para ofrecer al público una forma distinta de vivir las artes escénicas. Inspirada en los Liebeslieder Waltzer Op. 52 de Johannes Brahms, esta puesta en escena combina movimiento, música y arquitectura en una experiencia inmersiva de 360 grados que busca conectar al espectador con distintas emociones relacionadas con el amor, la empatía y la conexión humana.

Bajo la dirección del reconocido coreógrafo brasileño Fernando Melo, exdirector artístico de GöteborgsOperans Danskompani, y con la codirección de Rogelio Marín y Patricia Marín, la obra promete convertirse en una de las propuestas más innovadoras de la temporada. La obra forma parte del programa “80 Movimientos de Temporada de Danza” y propone una experiencia escénica única.

Se desarrolla sobre una plataforma circular de madera que gira constantemente, acompañada por cinco paneles móviles que son activados manualmente por los propios bailarines. Esta dinámica transforma el espacio durante toda la función y genera nuevas perspectivas para el público.

A lo largo de una hora, los asistentes podrán disfrutar de los 18 valses de Brahms interpretados en un formato que integra música en vivo, canto y danza contemporánea. La experiencia reúne a siete bailarines, cuatro cantantes y dos pianistas que interactúan en tiempo real dentro de un escenario de 360 grados.

El elenco de bailarines está integrado por Carina Herrera, Regina Morales, Nayelli Olvera, Jonathan Alavés, Diego Alcalá, Tlathui Maza y Nael de Anda. Las voces están a cargo de la mezzosoprano Paola Danae Gutiérrez, la soprano Wendy Oviedo, el tenor Rogelio Marín y el barítono Luis Felipe Losada.

La parte musical es interpretada por los pianistas Karina Peña y Heriberto Cruz. Asimismo, el diseño integral de vestuario, iluminación y escenografía fue creado por el artista mexicano Mauricio Ascencio, cuya propuesta visual complementa la atmósfera emocional de la obra.

La pieza nació en 2020, durante el periodo de pandemia, como una reflexión sobre la empatía, el amor y la necesidad de reconectar con los demás. Según Patricia Marín, la idea surgió a partir del movimiento circular propio del vals, lo que inspiró la creación de la plataforma giratoria que se convirtió en uno de los elementos centrales de la puesta en escena.

La función se realizará en el Palacio de Bellas Artes el próximo 14 de julio a las 20:00 horas. Los boletos ya se encuentran disponibles en Ticketmaster y tienen precios que van de los 120 a los 400 pesos.

Para conocer más detalles sobre la función, los interesados pueden consultar las redes sociales oficiales. La obra está recomendada para público a partir de los tres años de edad y representa una oportunidad para disfrutar una propuesta artística que combina música, danza y ópera en una experiencia inmersiva pocas veces vista en México.