El efecto FOMO en el cine: ¿Por qué triunfan los directores youtubers?

Bien dicen que “más vale maña digital que fuerza de millones”. O, mejor dicho, más vale creador de contenido viral que industria con presupuesto.
Esto lo comprobó Disney con el fracaso de taquilla que sacudió al estreno de Star Wars: The Mandalorian and Grogu —la joya de la corona con la que Disney y Lucasfilm pretendían reavivar su franquicia cinematográfica luego de siete años de ausencia en cine– mientras producciones de micropresupuesto como Obsession de Curry Barker o Backrooms: Sin salida de Kane Pixels, llenaban las salas.Para comprender la magnitud de la humillación basta con ver algunas cifras. Luego de un estreno de 80 a 82 millones de dólares durante el fin de semana del Memorial Day, la cinta dirigida por Jon Favreau sufrió una caída del 69% al 70% en su segundo fin de semana, desplomándose a apenas 24.4 millones.
Así, con un acumulado global estancado en 294 millones de dólares frente a un costo de producción de 165 millones —que fácilmente supera los 300 millones al sumar la campaña publicitaria masiva—, Paul Tassi de Forbes lo indicó: es oficialmente la cinta con menor recaudación en toda la historia de La Guerra de las Galaxias, quedando incluso 100 millones de dólares por debajo del ya histórico fracaso de Solo.Pero mientras Disney inyectaba millones en espectaculares y en propaganda que el público decidió ignorar, YouTube llenó las salas. Variety reportó cómo Backrooms, la adaptación del universo de terror creepypasta dirigida por un joven de apenas 20 años Kane Parsons (también conocido como Kane Pixels), rompía todos los récords históricos de la productora A24.
La cinta, cofinanciada por apenas 10 millones de dólares, tuvo un debut histórico de 81.5 millones de dólares solo en Estados Unidos, convirtiendo a Parsons en el director más joven de la historia en liderar la taquilla mundial. A la par, The Hollywood Reporter comentaba el éxito de Obsession, un thriller psicológico creación del youtuber de 26 años Curry Barker.
Rodada originalmente de forma independiente por apenas 750 mil dólares, fue adquirida por Focus Features y ha logrado recaudar más allá de los 242 millones de dólares globales, con una tendencia comercial que no veía desde el estreno de E.T. en 1982: el lograr ganar más dinero en su segunda y tercera semana. ¿La causa?
El poder de la propaganda orgánica.El verdadero arte de estos nuevos realizadores no radica únicamente en la realización final sino en su capacidad para crear una experiencia social indispensable. Ya no se asiste al cine para consumir una película, sino para adquirir el boleto de entrada a una conversación colectiva.
El espectador moderno ya no quiere que le vendan una trama sino el tener acceso a las experiencias que se generan por verla. Y justo, películas como Backrooms se trasladan a la posibilidad de crear o participar en los hilos de Reddit y los análisis de TikTok.
Aquí es donde los espectaculares quedan obsoletos ante el FOMO o fear of missing out (el temor a quedarse fuera). El poder opinar en redes del fenómeno de moda es un mecanismo de validación e identidad en el metaverso que cada día se convierte más en la realidad de la gen Z.
Así mientras Disney asimila y convoca a las juntas de siempre a los de siempre para analizar el fracaso, queda la pregunta: ¿Podrá Hollywood redefinir el marketing creativo y replicar esta fórmula del FOMO orgánico? Duda para responder mientras le da scroll a una pantalla de celular.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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