En 1940, los regímenes imperiales de Alemania y Japón se aliaron en lo que se conocería como las potencias del Eje, unidos por su oposición mutua a Estados Unidos. Libraron una guerra mundial, la perdieron y sus poblaciones pasaron los siguientes 85 años con ejércitos reducidos y una fuerte dependencia de su antiguo enemigo, en materia de seguridad.