El costoso efecto mariposa del Waka Waka de Shakira y sus secretos
Hay canciones que te cambian la vida en muchos aspectos. Puede ser la que bailaste en tu boda, con la que te rompieron el corazón o, simplemente, una que siempre te llene de ánimo en los días malos.
Pero para Shakira, una canción la hizo dar un giro de 180 grados en su existencia y otra más la obligó a reconsiderar si su expareja valía la pena como para aventarse una deuda con la Hacienda española.En estos eventos canónicos de la cultura pop, la primera no existiría sin la otra. Jamás habríamos pensado que una colombiana estaría ligada a la FIFA de la forma en que la barranquillera lo está desde hace más de década y media.
Luego de que Ricky Martin le pavimentara el pedestal donde la organización futbolera la tiene colocada, hoy, con la fiebre del balón flotando en el ambiente, la discusión en redes sociales sobre cuál es el mejor soundtrack futbolero de la historia siempre nos regresa al mismo punto de partida: el verano de Sudáfrica 2010. Teniendo maestría en cosas muy necesarias para el siglo XXI como agradecer y decir que no, dominar el arte de cantarle a la ceguera o a la sordomudez, contabilizar las moscas que tiene en la casa y hasta ser detective en los cuadros de Fernando Botero —y en los monederos—; Mebarak Ripoll es la reina indiscutible de las canciones mundialistas, una situación que no está a discusión en la actualidad.Mucho antes de que el streaming dictara las tendencias y los algoritmos globalizaran los ritmos latinos, Shakira entregó un éxito que no solo unificó al mundo, sino que sirvió como el escenario ideal para el flechazo con su infame exesposo, Gerard Piqué (en una era donde el romance era idilio puro y no facturación de mermeladas).
No obstante, lo que la mayoría de los mortales confunde con un canto alegre y tribal de caridad africana es, en realidad, un viaje alucinante que incluye un plagio militar en Camerún, masacres de Estado, millones de dólares pagados bajo la mesa por Sony Music y una trampa corporativa que nos demuestra cómo se bate el cobre en las grandes ligas de la música. Alemania 2006: cuando Shakira demostró que sus caderas no mientenLa graduada con honores en intuir y comenzar a entender no obtuvo ese contrato con la FIFA de la nada; tuvo que ganárselo.
La mejor forma de asegurar el evento fue con una presentación en el Estadio Olímpico de Berlín, pero si te cuestionas "ay… a mí qué lo que cante", debes saber que no fue Waka Waka (2010) la canción que le abrió las mieles de la facturación millonaria, sino Hips Don't Lie (2005). El tema, parte del clásico álbum Oral Fixation vol. 2 —un trabajo coproducido por Gustavo Cerati que le trajo éxito en todo el mundo—, se mantiene hasta el día de hoy como uno de los materiales más vendidos de su carrera.Si bien hasta ese momento Shakira ya nos había enseñado a avisar, a anunciar —y de paso a renunciar—, la intérprete formó parte del selecto grupo de artistas que cerró la justa deportiva donde Italia se alzó con la Copa del Mundo.
El diario español El Mundo reseñó hace exactamente 20 años que la barranquillera no iría sola, sino que armaría una presentación especial junto al rapero haitiano Wyclef Jean. A la ecuación del espectáculo se sumaron el español Plácido Domingo, el tenor mexicano Rolando Villazón y la soprano rusa Anna Netrebko.La actuación de Shakira pasó a ser una de las más recordadas por el público, a tal grado que opacó a la de sus compañeros de cartel y le consiguió el visto bueno definitivo de la FIFA al encender al público alemán a punta de cadera.
Fue un show multicultural que mezcló sus pasos de baile con coristas haitianas, un vestuario vibrante y momentos donde el español se apoderó del micrófono para animar al estadio entero previo al partido.En ese Mundial se hizo el cambio de estafeta hacia Sudáfrica. Y aunque tuvieron que pasar varios discos y algunos encuentros bastante incómodos con la prensa rosa, fue hasta Johannesburgo que Shakira conocería lo que realmente significa ser la cara mediática e histórica de la fiesta del fútbol.
Tsamina mina, eh, eh… Waka waka, eh, ehPara 2009, la experta en caminar con los pies descalzos entre sueños blancos iba por un camino increíble en lo profesional; se había lanzado Loba, un disco que la puso en el radar mundial —y que yo bailaba en la secundaria con mis amigas—. Para febrero de 2010, la barranquillera se metió de lleno al estudio con su productor de cabecera, el estadunidense John Hill, para comenzar a trabajar en el nuevo proyecto mundialista.Para armar el ritmo de Waka Waka, Hill dejó que la banda de afro-pop sudafricana Freshlyground grabara por horas lo que ellos quisieran; llegó a un punto donde el productor los dejó solos en la sala para que hicieran los arreglos a su antojo.
Tiempo después, Hill regresó al estudio, expresó su interés en usar todo lo que habían registrado y les comentó que se pondrían en contacto con ellos más adelante. La inclusión en el tema fue completamente sorpresiva.
La banda declaró en entrevista para el diario estadunidense The Brattleboro Reformer que formar parte de esa canción les cambió la vida para siempre:“Nos reunimos con el productor de Shakira [John Hill] y nos puso la maqueta de Waka Waka (This Time for Africa). Nos encantó, así que nos pidió que experimentáramos con ella y creáramos algunas partes.
Escribimos un puente, añadimos algunos elementos del sur de África a la canción y, unos meses después, nos enteramos de que estábamos en la que se convertiría en la canción más exitosa de la historia de la Copa del Mundo. ¡Increíble!".Para abril de ese año, la FIFA anunció oficialmente el tema y confirmó que Shakira viajaría al Estadio FNB de Johannesburgo para el show de clausura.
Hasta ese momento, el viaje era un compromiso a futuro, no algo que cambiaría su vida personal de forma radical. Y es que Shakira comparte una cosa con muchos de nosotros —hasta con usted, lector—: es muy afortunada en el trabajo, pero en el amor no lo es tanto.
Por aquellos días, la colombiana vivía los últimos capítulos de su relación con Antonio de la Rúa, hijo del expresidente argentino que condenó los ahorros de toda una nación: Fernando de la Rúa. Llegó el momento.
Caen las murallas (...) Va a comenzar la única justa de las batallasAbril de 2010 fue clave para Shakira y aquí es donde atestiguamos el ‘Efecto Mariposa’ más costoso, mediático y definitivo para la cultura pop latina: la filmación del video de Waka Waka. Grabada entre Los Ángeles y Barcelona, esta pieza audiovisual —que el gobierno de Colombia ya debería rescatar y preservar como patrimonio nacional— destaca por los cameos de varios futbolistas históricos.
Entre ellos:El indiscutible GOAT argentino, Lionel Messi.La máquina brasileña de cosechar títulos, Dani Alves.El primer mexicano en levantar una Champions League, Rafael Márquez.La leyenda de la portería camerunesa, Carlos Kameni.Y el multicampeón español con una conocida propensión a la infidelidad y un gusto tardío por las cosas CLARAS, Gerard Piqué.El videoclip arranca con la mítica final de Alemania 2006 entre Italia y Francia. Muestra la consagración de la escuadra italiana en Berlín y suma momentos icónicos de los mundiales desde México 1970.
Luego entran los planos de Shakira y una meticulosa edición diseñada para transmitir el amor puro por el balompié. Para entregar este material, la barranquillera trabajó con Antonio Navas, director creativo ejecutivo de la agencia Ogilvy & Mather, y con el director Marcus Raboy.
En la coreografía, la neoyorquina Hi-Hat y Mebarak Ripoll volvieron a hacer la mancuerna de Loba para ofrecer pasos que hoy, honestamente, me romperían la cadera.En el desarrollo visual, la banda Freshlyground aparece durante su estrofa con la vocalista Zolani Mahola y la violinista Kyla-Rose Smith en primer plano, mientras varios niños realizan rutinas de baile en solitario hacia el desenlace.Si bien esa es la parte técnica, el evento genuinamente canon se desarrolló fuera de cámaras. Durante los preparativos, Shakira se topó con Gerard, un encuentro que ella interpretó como una señal divina.
En 2013, la cantante confesó a la revista Elle que justo en esa época estaba perdiendo la fe:“Creo que si se puede demostrar la existencia de Dios, solo se puede demostrar a través del amor (...). Incluso perdí la fe por un tiempo.
Me estaba volviendo agnóstica. Y fue muy difícil porque siempre fui muy religiosa, y durante algunos años —suena muy cursi— no sentía el amor como se suponía que debía sentirse; empecé a pensar que no existía Dios.
Y de repente conocí a Gerard y salió el sol”.El primer contacto visual sucedió en Madrid, donde ella se presentaba en el festival Rock in Rio. “Yo iba a cantar en Rock in Rio y luego me iba a Sudáfrica, y él estaba también a punto de irse. Ahí fue la primera vez que nos vimos”, relató tiempo después en el programa español El Hormiguero.
Por su parte, el exfutbolista confirmó la versión de la colombiana y declaró al periódico catalán L’Esportiu la audaz promesa que le hizo antes de abordar el avión:“El primer día le dije que nos encontraríamos en la final; yo siempre fui valiente. Ella cantaba en la ceremonia de clausura y yo daba por sentado que jugaríamos ese partido.
Llegamos al Mundial y empezamos perdiendo el primer encuentro, pero bueno, al final ganamos”.Con los boletos asegurados en dirección a Johannesburgo, la verdadera historia apenas comenzaba. Porque, si bien la canción le garantizó un éxito comercial sin precedentes, en las oficinas corporativas de FIFA ya se cocinaba un tsunami de escrutinio por plagios y ritmos con contextos bastante turbios.
Todo esto mucho antes de los waka-bebés y mucho antes del acoso asfixiante de la prensa rosa. Tsamina mina zangalewa (...) Anawa, ah, ahPara cuando la canción salió a la venta y se apoderó de todas las pantallas, la heredera de las piernas firmes para correr cuando te vayas necesitó más que suerte para esquivar demandas millonarias y severas críticas en Sudáfrica.
Si bien la pieza es un éxito indiscutible, la organización del show fue duramente señalada por no otorgar una verdadera visibilidad a los artistas locales. Asimismo, el famoso coro "Zamina mina zangalewa" no nació en un estudio de grabación de vanguardia ni en una aldea tribal idílica; irrumpió desde los cuarteles del ejército de Camerún en la década de los ochenta.Conocida por sus imponentes selvas tropicales, la realidad de los ochenta para Camerún estuvo lejos de ser un paraíso.
La época estuvo marcada por severas tensiones políticas que desencadenaron un intento de golpe de Estado en 1984, mitigado con mano de hierro por el actual presidente de aquella nación, Paul Biya.Ante la mirada internacional, Biya nunca ha estado exento de cuestionamientos por sus métodos para controlar a la población. Siendo él la única cara del poder, la base del Waka Waka provino originalmente de la banda camerunesa Golden Sounds, formada por miembros de la propia guardia presidencial que decidieron protestar en contra del régimen.Usando el ritmo como vehículo de resistencia cultural, el grupo lanzó en 1986 Zangaléwa, un tema de mofa directa hacia la cúpula militar de Biya que, para mala fortuna del sistema, se convirtió en un éxito rotundo en toda África Occidental debido a su pegajoso coro.
De hecho, la marcha fue adoptada por los soldados rasos en diversos contextos debido a su sátira implícita. Décadas después, Shakira —quien creció en Barranquilla expuesta a los vinilos africanos que llegaban a los sistemas de sonido caribeños— reconoció que traía esa melodía grabada en la memoria desde su infancia."Zangaléwa" proviene de la lengua ewondo y significa literalmente "¿Quién te ha enviado?" o "¿Quién te llamó?".
Se trataba de un reproche militar: una forma ruda de advertirles a los nuevos reclutas que no tenían idea del infierno en el que se estaban metiendo al unirse a las filas en tiempos de conflicto. Para colmo, durante sus presentaciones en vivo, los músicos de Golden Sounds se disfrazaban rellenándose la ropa con almohadas en la panza para simular la opulencia y gordura de los generales ricos y corruptos.A pesar del evidente fusil pop en 2010 y las inminentes acusaciones de plagio, el escándalo no escaló a los tribunales internacionales.
El mánager del grupo camerunés, Didier Edo, aclaró a medios como France 24 que la versión de la barranquillera no era una copia burda, sino una reinterpretación de un clásico africano. Detrás de la diplomacia mediática, la realidad es que Sony Music se vio obligada a sentarse a negociar a contrarreloj un acuerdo extrajudicial millonario bajo la mesa.
Aquella maniobra corporativa forzó la inclusión de los músicos de Camerún en los créditos de autoría de último minuto, otorgándoles un respiro financiero y un acto de justicia distributiva frente a las grandes ligas de la industria. ¿Dónde están los ladrones? (1998) Cuando hablamos de ese disco de Shakira, sabemos que es una crítica mordaz a la clase política de Colombia, la misma que en su momento no permitió un "Colombia 86" al ver al fútbol como un asunto meramente barrial.
Pero claro, eran los noventa; jamás pensamos que la misma Shakira terminaría auto dedicándose ese título años después del éxito del Waka Waka. Y es que, bueno... la han visto por ahí, la han visto en las portadas todas...
Sin más nada que decir.Al evitar una demanda luego de bambalinas gracias al pacto con los cameruneses, se abrió la puerta a otra de las grandes ironías de la cultura pop moderna: la de la caridad corporativa. Públicamente, la FIFA, Sony y la cantante envolvieron el lanzamiento del tema en una hermosa bandera de filantropía internacional a través de la campaña 20 Centers for 2010, prometiendo de manera muy emotiva que las ganancias generadas por la canción se destinarían a construir centros de salud y educación en las zonas más vulnerables del continente africano.No obstante, investigaciones de medios especializados en el negocio deportivo, como Josimar Football, revelaron cómo se bate realmente el cobre en el negocio de los himnos mundialistas.
Una cosa son las ganancias netas por la venta física y digital del corte comercial —las cuales sí entraron al fondo benéfico—, y otra muy diferente son los millonarios derechos de edición musical (publishing rights).Mientras el planeta entero bailaba de forma inocente en sus salas creyendo que apoyaba a una causa noble, Shakira y su productor John Hill retuvieron celosamente esos derechos editoriales privados. ¿El resultado?
Cada vez que el Waka Waka sonó —y sigue sonando— en un comercial de televisión, en una transmisión satelital o en eventos masivos globales, la facturación real no se fue a África; cayó directo, constante y con muchos ceros a las cuentas bancarias de los creadores occidentales. Te dejo Madrid (2002)Al final del día, el saldo de Waka Waka es un laberinto de ironías del que ni la propia Shakira pudo escapar, convirtiéndose en el ‘efecto mariposa’ definitivo de su vida personal.
El tema que la consagró en el olimpo corporativo de la FIFA fue el mismo puente donde dejó atrás el fantasma de Antonio de la Rúa —con todo y el colapso financiero de la Argentina de su suegro— para entregarse a los brazos de un futbolista catalán que, años más tarde, le pagaría el idilio cobrando facturas en mermeladas.El diario La Vanguardia dio un meticuloso seguimiento durante años a lo que empezó como un cuento de hadas mundialista y terminó en un drama de proporciones épicas en los juzgados de Barcelona. Resulta muy irónico que el mismo romance que Piqué dio por sentado en las páginas de L’Esportiu, asegurando que llegaría a la final solo para verla cantar, fuera el boleto dorado que amarró a la colombiana a un territorio donde la Hacienda española la esperaría con los colmillos afilados por el delito de fraude fiscal.
Una deuda millonaria que la experta en el arte de perder la fe tuvo que saldar para evitar la prisión, confirmando que el sol que salió en Madrid terminó costando demasiado caro.Haciendo cuentas, el himno de Sudáfrica 2010 no solo fue un hito que transformó las finanzas de la industria musical a costa de una marcha militar camerunesa; fue el verdadero evento canon que reconfiguró el destino de Mebarak Ripoll para siempre. Un éxito global que unificó al planeta en una coreografía perfecta mientras, luego de bambalinas, nos demostraba que en las grandes ligas del pop el amor es efímero, la caridad es un gran negocio privado y, definitivamente, las caderas no mienten... pero las corporaciones y los futbolistas, sí.PD: ¿Se imaginan qué hubiera pasado si Shakira no va al Mundial de Alemania?
O sea, en plan de, ¿de qué estaría hablando?
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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