La visita del Papa León XIV a España fue todo un éxito que, asimismo, tuvo muy en cuenta a las personas con discapacidad, ya no solo en presencia -como la de la pequeña Valentina- sino también en accesibilidad. No obstante, hubo una figura que, según destacan desde la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid, (Famma Cocemfe Madrid) no se tuvo, que fue la del asistente personal, aquel recurso humano esencial para la autonomía de las personas con discapacidad y una gran dependencia.

En la entidad recibieron varias quejas de personas con discapacidad que encontraron dificultades para acceder acompañadas por su asistente personal, generándose situaciones de incertidumbre, retrasos y tensión. "Los servicios de seguridad en la visita del Papa no han entendido que una persona dependiente tiene que ir acompañado de este recurso humano y en algunas situaciones, como ir a ver al Papa a algún recinto, no se les ha dejado pasar", se queja Javier Font, presidente de Famma.

La Federación subraya, asimismo, que estos hechos no constituyen un episodio aislado, sino que situaciones de este tipo se producen con frecuencia en la vida cotidiana, especialmente en el acceso a determinados servicios sanitarios, edificios administrativos, instalaciones públicas, centros culturales, espacios de ocio y otros ámbitos de la sociedad. "O no les dejan pasar o, si se trata de un concierto u otro evento en el que haya que pagar, estas los asistentes tienen que pagar otra entrada, y la persona que le va a acompañar no va a disfrutar del concierto, va a asistir a esa persona, está trabajando.

No es un capricho, es una necesidad, pues porque este recurso humano es para cosas tan básicas como comer o ir al baño. Y nos pasa en todos los espacios, públicos o privados", insiste Font.

No se entiende que un asistente personal no es un acompañante convencional, sino un recurso humano imprescindible para que muchas personas con discapacidad puedan desarrollar un proyecto de vida autónomo, ejercer su libertad de decisión y participar plenamente en la sociedad en igualdad de condiciones. "Su labor garantiza la movilidad, la comunicación, la orientación y la atención a las necesidades individuales de la persona, haciendo posible una verdadera inclusión", aseguran.Es curioso que a día de hoy un perro de asistencia no tenga problemas y un ser humano síMás reconocimiento social y formalPara Famma es incoherente que España haya asumido los compromisos derivados de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y, al mismo tiempo, persistan situaciones que limitan el ejercicio efectivo del derecho a la vida independiente, la accesibilidad universal y la participación social por la ausencia de protocolos adaptados y del reconocimiento efectivo de la asistencia personal.

Por eso, donde no existe todavía una conciencia social, sí debería existir, al menos, un reconocimiento administrativo o la aprobación de protocolos específicos, que garantizara el acceso de las personas con discapacidad acompañadas por su asistente personal, en eventos multitudinarios y en cualquier ámbito de la vida pública. "Hacerlo es muy sencillo.

Se podría formalizar a través de un permiso o un carnet que acredite que esa persona es el asistente personal de ‘fulanito’ para acompañarle y estar con él en cada momento de su vida que él lo requiera, ya sea porque lo necesita para ir a estudiar, a trabajar, al hospital a un concierto o a una piscina. Es que asimismo egoístamente para los sitios que va a ir mucho mejor porque no se tienen que preocupar de esa personas, porque va a estar atendida por su asistente, no va necesitar nada más", reitera Javier Font.

Con esta acreditación, la idea es que pudieran entrar a cualquier sitio al que vaya la persona que asiste y, si son sitios a los que hay que pagar, que no pagara, que entrara gratis, algo que se podría hacer, por ejemplo, a través de un carnet emitido por la comunidad autónoma, haciendo un registro de asistentes personales y regularlo a través de una norma de obligado cumplimiento, como hace desde el año pasado, con los perros guía y/o de asistencia. "Es curioso que a día de hoy un perro no tiene problemas, pero un ser humano sí", asegura asombrado el presidente de Famma.

Asimismo de proteger los derechos de las personas con discapacidad, una regulación clara contribuiría a reducir la tensión en los controles, evitar conflictos innecesarios, mejorar la coordinación con los servicios de seguridad y con el personal de atención al público, agilizar los accesos y ofrecer una respuesta más eficaz e inclusiva a las personas que precisan apoyos para desarrollar una vida autónoma.Por su parte, desde Famma han hablado con la Comunidad de Madrid sobre la necesidad de esta regulación, pero insisten en que lo ideal sería que se regulara en toda España. "En España hay 17 comunidades autónomas, cada una con su manera de proceder, y sus competencias, pero lo ideal es que fuera así en toda España.

Proponemos que la Comunidad de Madrid sea pionera y a partir de aquí, que se extienda por todas las demás. En la Consejería de Asuntos Sociales conocen esta reivindicación y saben que, a día de hoy, a las personas dependientes no tener esto regulado les está dando muchísimos problemas", asegura el presidente de Famma.

Los asistentes personales acompañan a una persona que es dependiente, no por capricho, no por lujo, sino por necesidadAunque más allá de lo legal, piden también que el asistente tenga el reconocimiento social que merece, pues se trata de una "figura necesaria que cubre las carencias de personas gravemente afectadas, personas que, gracias a esa figura, a ese recurso humano, pueden estar integrados de la sociedad como una persona más: se puede incorporar el mercado laboral, disfrutar del ocio, interactuar, socializar... Y todo eso conlleva que al final también haya pues una repercusión muy positiva en cuanto al ahorro en el sistema sanitario, porque si no, las personas se recluyen y acaban padeciendo otras patologías.

Los asistentes personales acompañan a una persona que es dependiente, no por capricho, no por lujo, sino por necesidad. Y todos podemos ser dependientes en cualquier momento de nuestra vida".