Ya la tenemos, al fin, al cabo de la esquina: La Odisea se estrena en los cines de España este 17 de julio. De la película de Nolan, lleva hablándose ininterrumpidamente desde que se supo de su futura existencia.

El viaje en el tiempo de Nolan para enfrentarse al texto homérico es, en sí mismo, homérico. O al menos, y sin haber visto aún el resultado, lo ha sido su reparto.Como aquel personaje de El hombre tranquilo, uno no puede sino exclamar “homérico” al dar cuenta del reparto de La Odisea: vamos a enumerar solo unos nombres para no convertir esto en unos títulos de créditos, pero están Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattison, Zendaya o Charlize Theron.

Nada mal para un largometraje que dura 2 horas 52 minutos, ocho minutos menos que Oppenheimer.El rodaje de Nolan se ha seguido con atención por parte de los medios, aunque sin duda ha sido GQ quien más a fondo ha entrado en él. Entre otras perlas, desvela que Robert Pattinson (para pasmo de Nolan) pidió leer el guion antes de unirse a la película cuando todos habían dicho que sí sin condiciones.

Quizá porque Pattinson aún se acuerda de Tenet.¿Cómo logra Nolan que su reparto no se le desmadre?Lo hemos visto en el fútbol: juntar a muchas estrellas no suele salir bien. En algún momento, alguna querrá estar en el centro del escenario y verá que este ya está ocupado.

Nolan, que se ha acostumbrado a trabajar junto a grandes actores, tiene la clave: llevarlos de viaje.La Odisea se ha filmado en varios países, como Islandia, Escocia o Marruecos. Origen fue el origen de su tradición: en ella, rodó en siete naciones, y funcionó.

Vio cómo la tensión laboral se reducía con el cambio de escenario. Por supuesto, los motivos por los que Nolan ha decidido trazar su propia odisea no es como viaje de fin de curso, sino porque las localizaciones de Marruecos no son las de Islandia.

No obstante, también ayuda en el primer caso.“Ir de un sitio a otro les pone las pilas, en lugar de estar durante meses rodando en un mismo lugar”, cuenta Nolan en el artículo de GQ. Con un presupuesto de en torno a 250 millones de dólares, el director inglés sabe que afronta su proyecto más ambicioso: “Ha sido como surfear una ola gigante”, dice al respecto Matt Damon.

Ola que pronto cabalgaremos todos desde las salas.