En Viva, la película por la que Aina Clotet se llevó premio en Cannes y que se estrena hoy, sucede algo inaudito en el cine comercial. Se muestra, y mucho, el cuerpo de una mujer de cuarentaypocos que ha pasado por un cáncer y una mastectomía.

Esta mujer tiene, por tanto, un pecho en un lado y una cicatriz aún tierna en el otro. Una cicatriz a la que se acercan, de maneras distintas, su madre, su pareja y su amante.

La madre, una inmensa Lloll Bertran que roba cada escena en la que aparece, hubiera preferido una reconstrucción mamaria. “Tú lo querías todo tan natural, tan natural…”, le recrimina.Seguir leyendo...