La FIFA pagó alrededor de un millón de pesos por la renta del Castillo de Chapultepec para realizar la cena de gala oficial previa al arranque del Mundial de Futbol 2026, confirmó este jueves la presidenta Claudia Sheinbaum, quien aclaró que su participación en el evento se limitó a ofrecer un mensaje de bienvenida y retirarse inmediatamente después. Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que la organización de la recepción corrió por cuenta del organismo internacional que encabeza Gianni Infantino y precisó que el uso del emblemático recinto histórico se llevó a cabo bajo los mecanismos de renta que existen desde hace años.

La presidenta destacó que, aunque fue invitada a participar en la gala, decidió no asistir al encuentro social y únicamente acudió para representar a México ante las personalidades internacionales convocadas por la FIFA. Según relató, la petición que recibió fue dar un mensaje institucional de bienvenida a exfutbolistas, directivos y representantes vinculados con la Copa del Mundo.

Por ello, accedió a realizar una breve intervención en nombre del país anfitrión. Sheinbaum insistió en varias ocasiones en que no permaneció en el evento una vez concluido su discurso.

La mandataria también rechazó que la presencia de integrantes del gobierno federal tuviera un carácter político o protocolario más amplio. Indicó que la representación institucional correspondió principalmente a las secretarías de Cultura y Turismo, encargadas de las actividades relacionadas con el inmueble y la atención a los visitantes.

La cena de gala reunió a invitados de la FIFA, autoridades locales y figuras vinculadas al futbol internacional, como parte de las actividades previas al Mundial de Futbol 2026, torneo que tendrá a México como una de sus sedes junto con Estados Unidos y Canadá. Durante el encuentro, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, agradeció públicamente la presencia de la mandataria mexicana.

No obstante, Sheinbaum reiteró que su asistencia tuvo un único propósito: dar la bienvenida a los visitantes extranjeros. El dato central es que la FIFA rentó el Castillo de Chapultepec y pagó cerca de un millón de pesos por el uso del recinto para su cena de gala oficial, mientras que la presidenta mexicana sostiene que su participación se limitó a un mensaje protocolario de bienvenida sin permanecer en la celebración.