El mercado de libros en Costa Rica sufrió un revés este 16 de junio con el anuncio de cierre definitivo de la Librería Lehmann después de 130 años de operaciones.Junto con la Librería Lehmann, la oferta de cadenas de librerías recae en Tiendas Universal, con 11 locales en el país y próxima a cumplir 100 años, y Librería Internacional, con 31 años en el mercado y 34 sucursales a nivel nacional.El cierre de las puertas de la emblemática Librería Lehmann, ubicada en el centro de San José, está previsto para el sábado 20 de junio, aunque aún se analiza la fecha, ante la alta de demanda de clientes por el aviso de liquidación con el 70% de descuento en los precios, expresó Carlos Calvo, apoderado generalísimo y representante legal.No obstante, la cobertura se sigue concentrando en la Gran Área Metropolitana (GAM), una realidad que amerita analizarse con detalle si se busca ampliar el acceso a lectura y la cultura, según la valoración de la Cámara Costarricense del Libro, establecida en 1978.Óscar Castillo Rojas, presidente de la Cámara, lamentó el aviso de cierre de Librería Lehmann por su aporte durante más de un siglo, a la vez que aseveró que con esta decisión, Costa Rica queda solo con una cadena de librerías en actividad (Librería Internacional).En el caso de Tiendas Universal, la oferta de libros se ubica en un sector de las tiendas por departamento, que caracterizan a esta marca.Ciertamente en el país hay alternativa con las llamadas librerías individuales más pequeñas, que son conocidas como librerías boutiques o gourmet, que ofrecen catálogos seleccionados para públicos específicos. Así como las librerías de universidades públicas.Optimismo en cadenas de libreríasErica Marín, subgerente general de Librería Internacional, indicó que se observa una demanda estable y una comunidad de lectores muy activa cada vez más informados y expuestos a una mayor diversidad de contenidos y géneros.Librería Internacional mantiene una visión de largo plazo y continúa evaluando oportunidades de crecimiento y fortalecimiento de su presencia en el país y la región.“Las nuevas generaciones siguen leyendo y descubriendo autores de formas distintas como las redes sociales, comunidades y otras plataformas digitales, lo que nos permite mantener una oferta dinámica y continuar fortaleciendo nuestra relación con los lectores costarricenses”, afirmó Marín.Por su parte, Marisya Federspiel, directora de Mercadeo de Tiendas Universal, afirmó que el área de libros y librería sigue siendo importante en su modelo de negocios y han observado crecimiento sostenido.“Vamos a seguirle apostando a esta categoría, porque no hay nada más importante que la educación y la cultura por medio de los libros.

Sigue siendo un departamento sólido”, indicó Federspiel. Librería Internacional cuenta con aproximadamente 130 colaboradores y Tiendas Universal alrededor de 420 trabajadores.Limitación geográficaPor otro lado, el presidente de la Cámara de Libros, planteó que hay una oferta geográfica de libros muy limitada.

A nivel nacional se estiman muy pocas librerías independientes (fuera de las cadenas comerciales).“Muchas de las poblaciones fuera de la GAM no tienen acceso a los libros desde tiendas, eso nos plantea la obligación de tratar de resolverlo alentando a las empresas comerciales a que ingresen a este segmento de negocios en busca de la sostenibilidad con rentabilidad”, destacó el presidente gremial.No obstante, un aspecto que amenaza a este sector es los bajos niveles de lectura fuera de la GAM, aspecto ligado al desarrollo de la oferta educativa, mencionó Castillo.Castillo expresó que la reducción en la demanda de libros afecta el desarrollo de negocios de las casas editoriales, que en los últimos años ha visto cerrar a varias empresas.La Cámara prepara la XXIV edición de la Feria Internacional del Libro a realizarse del 22 al 30 de agosto. Los preciosSobre el precio de los libros en Costa Rica, Castillo expresó que considerarlo altos es una especie de “leyenda” o tabú con respecto al valor en otros países. “Muchas veces es una justificación para no leer.

Los libros, en muchos casos, son más baratos que una pizza. No son caros, lo que pasa es que nos los valoramos, suponemos que son caros, pero son más baratos que otras cosas que consumimos todos los días”, indicó el presidente de la Cámara.Castillo refirió que a medida que menos crezca la lectura, más fácil es controlar a las personas. “Esas leyendas sobre los precios de los libros es una campaña de antimercadeo que a veces la impulsan personas interesadas de que la lectura no aumente”.