La historia de Merlín dejó de ser una curiosidad mexicana para convertirse en una pequeña fiebre mundialista. El pato de dos años que conquistó las calles de la Ciudad de México, donde acompaña a sus dueños en un carrito de bebidas, ahora aparece en conversaciones y publicaciones más allá de las fronteras mexicanas.

Su imagen ya había llamado la atención de medios internacionales en Estados Unidos y distintos lugares del mundo, pero el siguiente capítulo sucedió en Canadá. En Vancouver, la fiebre por el famoso pato mexicano apareció de una manera inesperada.

De acuerdo con la usuaria de X Mimi Noso (@mimicorrea_), en un supermercado Canadian Tire, varios patos de plástico fueron colocados con camisetas de futbol alusivas al Mundial, una escena que rápidamente fue relacionada con Merlín, el pequeño símbolo mexicano que se convirtió en uno de los personajes más queridos del torneo. La imagen inició a circular entre aficionados mexicanos en Canadá, quienes celebraron que un pato nacido de una historia callejera mexicana terminara siendo reconocido en otro país.

Merlín pasó de acompañar una jornada común de venta de bebidas a convertirse en una mascota no oficial del Mundial. Su presencia, sus videos y su peculiar estilo con accesorios futboleros lo transformaron en un personaje que mezcla cultura popular, afición y el espíritu alegre de una Copa del Mundo.

Lo que inició en México ahora tiene eco en Norteamérica. El pato mundialista ya no solo camina entre las calles capitalinas.

Su fama cruzó la frontera y llegó hasta Canadá, donde otros patos, aunque sean de plástico, también se pusieron la camiseta del Mundial.