SAN JUAN.— San Juan despide con profunda tristeza a Pepe Sarasúa, una de las voces más genuinas de la música cuyana, quien falleció hoy miércoles. Su partida física deja un vacío inmenso en el entramado cultural de la provincia y sume al folclore local en un respetuoso luto.

José Antonio Sarasúa abrazó la música tradicional a los 15 años. En aquel sendero inicial contó con el respaldo incondicional de su padre, un excelente primer tenor, y las valiosas lecciones de su madrina de bautismo, Doña Aída Marchese de Poblete, pionera cultural en Cosquín e impecable pianista.

Asimismo, el maestro Don Benicio Bustos fue el encargado de moldear su talento para interpretar tonadas, sellando un romance eterno con el cancionero local. A pesar de su innegable vocación, la vida laboral impuso sus reglas.

Su trabajo en el Banco Hipotecario y los rigurosos horarios de oficina resultaron incompatibles con las giras artísticas y dejó el canto como un acto puramente vocacional, manteniendo esa esencia libre y apasionada a lo largo de toda su existencia. \"Nunca tuve el valor suficiente para vivir de la música; es lamentable, pero cierto. A los 70 años ya cumplidos, no me voy a poner a pelear por un contrato o una actuación\", supo confesar el cantor.

No obstante, el destino le regaló momentos consagratorios. Asimismo de integrar como vocal la Academia de Folclore de Cuyo y de ser socio y colaborador de la Peña La Tonada, compartió escena con lo más graneado del folclore regional, grabó junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan, e incluso se unió a las nuevas generaciones, participando del proyecto \"San Juan por mi sangre\" impulsado por la banda de ska La Oveja Negra, donde aportó su mítica voz junto a otros 30 referentes locales.

Conocida la lamentable noticia de su fallecimiento, las redes se hicieron eco, abrazando el recuerdo de quienes compartieron con él memorables momentos de cuyanía. Pepe Sarasúa, con Jonatan Vera y Orlando Gil Tejada (Gentileza Jonatan Vera)