Ganancias y aguinaldo: tu empleador debe elegir entre dos formas de cálculo, pero una sola beneficia tu bolsillo

La forma en que una empresa liquida el Impuesto a las Ganancias sobre el aguinaldo puede tener un impacto financiero directo para los trabajadores. Aunque el resultado final del tributo termina siendo el mismo, una de las alternativas previstas por la normativa permite que el empleado disponga de más dinero al momento de cobrar el Sueldo Anual Complementario (SAC).El régimen de retención del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios, establecido por la Resolución General (AFIP) 4003-E, contempla dos metodologías para determinar la retención sobre el SAC.
La elección corresponde exclusivamente al empleador.Según explicó Sebastián M. Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios, “la opción entre ellas corresponde al empleador” y “la elección no es neutral: en la generalidad de los casos, una de las dos alternativas resulta financieramente más conveniente para el empleado”.Cómo funciona el cálculoDomínguez indicó que, independientemente de la alternativa elegida, la norma establece una base de cálculo común para todos los meses del año.
El agente de retención debe adicionar a la ganancia bruta mensual una doceava parte de esas ganancias en concepto de SAC y, al mismo tiempo, detraer una doceava parte de las deducciones del mes.No obstante, el especialista advirtió que el aguinaldo no se percibe todos los meses sino en dos cuotas, en junio y diciembre. “Retener impuesto mes a mes sobre una renta que el empleado aún no cobró implica adelantar el pago del tributo sobre dinero que todavía no está en su bolsillo”, remarcó.Las dos alternativas previstas por la normaLa denominada opción a) establece que, en los meses en que se abonan las cuotas del SAC, el empleador debe adicionar los importes efectivamente pagados y las deducciones correspondientes a la determinación de la retención mensual, descontando las doceavas partes computadas hasta ese momento.La opción b), en cambio, permite mantener durante todo el período fiscal la metodología de doceavas partes y postergar el ajuste. En ese caso, recién en la liquidación anual o final se incorporan las cuotas efectivamente abonadas y se descuentan las doceavas partes consideradas mes a mes.“En ambas opciones se terminan considerando los SAC reales.
La diferencia está en el momento en que se liquida y retiene el impuesto correspondiente a la diferencia entre el SAC real y la suma de las doceavas partes”, explicó Domínguez.Por qué una opción suele beneficiar más al trabajadorDe acuerdo con el especialista, bajo la opción a) la diferencia entre el SAC real y las doceavas partes acumuladas se retiene en junio y diciembre.En junio, explicó, las deducciones personales y los tramos de la escala aún no incorporan la actualización por inflación correspondiente al primer semestre, ya que ese ajuste tiene efecto recién desde el 1° de julio.“Eso puede generar una retención mayor a la que corresponde en términos anuales”, indicó Domínguez. Si eso ocurre, el trabajador tiene derecho a recuperar el exceso retenido, pero recién en la liquidación anual que el empleador practica hasta abril del año siguiente o en la liquidación final si la relación laboral concluye antes.La situación cambia con la opción b).
Según explicó el tributarista, en ese esquema la diferencia entre el SAC real y las doceavas partes acumuladas no se retiene ni en junio ni en diciembre, por lo que el trabajador cobra el aguinaldo sin una retención adicional en ese momento.El ajuste queda diferido a la liquidación anual, cuando ya resultan aplicables las deducciones personales y las escalas actualizadas por la variación del IPC del primer semestre. “Esos valores actualizados son más altos, lo que puede reducir o directamente eliminar el impuesto sobre esa diferencia”, aseveró.Una decisión que depende de la empresaLa normativa atribuye la elección exclusivamente al empleador. El trabajador no puede exigir que se aplique una metodología determinada. “El empleado no tiene facultad de indicar una preferencia ni de reclamar que se aplique una u otra alternativa”, indicó Domínguez.El especialista agregó que la resolución tampoco obliga a las empresas a mantener el mismo criterio todos los años ni a comunicar formalmente cuál es la metodología elegida.No obstante, consideró que informar esa decisión puede contribuir a mejorar la transparencia en las liquidaciones salariales y evitar conflictos vinculados con las retenciones del Impuesto a las Ganancias.Por ese motivo, concluyó que “es conveniente que los empleadores opten por la alternativa b): es la que mejor preserva el neto de bolsillo del trabajador en el momento del cobro del SAC y la que aprovecha, en mayor medida, el mecanismo de actualización por IPC previsto en la norma”.
Information from El Cronista. Edited by: Noticias Today.
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