Los gatos pasan gran parte de su vida durmiendo. De hecho, un felino adulto puede descansar entre 12 y 16 horas por día, una conducta heredada de sus ancestros cazadores, que conservan la energía para los momentos de actividad.

No obstante, muchos dueños notan que sus mascotas no eligen cualquier lugar para hacerlo, sino que prefieren acomodarse directamente sobre ellos.Ya sea sobre el pecho, entre las piernas o junto a la cabeza, este comportamiento suele despertar curiosidad. ¿Buscan cariño?

¿Se sienten protegidos? ¿O simplemente están cómodos?

Los especialistas aseguran que existen varias razones detrás de esta conducta.Una de las explicaciones más aceptadas tiene que ver con la temperatura corporal humana. Los gatos disfrutan de los espacios cálidos y confortables, por lo que suelen sentirse atraídos por el calor que desprenden las personas.Ana Ramírez, directora veterinaria del centro veterinario Kivet de España, explicó que el contacto con sus dueños les permite encontrar un refugio ideal para descansar. “Lo que está claro es que los gatos duermen en contacto con personas porque adoran ese calor que desprendemos.

Buscar un espacio confortable y caliente para dormir, sobre todo en invierno, es imprescindible para ellos”, indicó la especialista.Más allá del confort físico, dormir sobre una persona también es una señal de confianza. Los gatos son animales especialmente cuidadosos cuando descansan, ya que durante el sueño se encuentran más vulnerables.

Al elegir acostarse encima de su dueño, demuestran que consideran ese lugar seguro y que se sienten protegidos en su compañía.“Ellos buscan algún lugar que les permita sentir más seguridad y confianza, resguardándose con la compañía de otro ser”, explicó Ramírez. Por eso, muchos especialistas interpretan este comportamiento como una demostración de afecto y de pertenencia hacia la persona con la que conviven.Las 7 razones por las que un gato duerme sobre tu cuerpo¿Por qué algunos gatos duermen sobre la cabeza de sus dueños?Otro comportamiento frecuente es que los felinos elijan descansar cerca de la cabeza o incluso sobre la almohada.

Según los expertos, esta ubicación les permite mantenerse atentos a lo que ocurre a su alrededor mientras continúan descansando. Se trata de un rasgo vinculado a su instinto natural de vigilancia y supervivencia.

Asimismo, la cabeza también emite calor corporal constante, lo que convierte a esa zona en un sitio atractivo para muchos gatos.El contacto físico entre personas y mascotas no solo beneficia a los animales. Diversas investigaciones señalan que este vínculo también tiene efectos positivos sobre la salud emocional de los seres humanos.

Estudios del National Institutes of Health (NIH) indican que la interacción entre mascotas y personas favorece la liberación de oxitocina, conocida popularmente como la “hormona del amor”. Esta sustancia está relacionada con sentimientos de bienestar, apego y confianza.Al mismo tiempo, el contacto cercano contribuye a disminuir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés, tanto en los humanos como en los animales.

En definitiva, cuando un gato decide dormir sobre su dueño está combinando varias necesidades al mismo tiempo: busca calor, comodidad, seguridad y cercanía emocional. Lejos de ser una simple costumbre, este comportamiento suele reflejar que el animal se siente protegido, relajado y confiado en el entorno que comparte con su familia humana.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA