Un grupo de ciudadanos, residentes, arquitectos e investigadores solicitó ayer a las autoridades suspender cualquier intención de demoler la antigua Estación del Ferrocarril de Balboa, al advertir que la medida podría contravenir obligaciones contractuales y ambientales establecidas dentro del propio proyecto del Ministerio de Obras Públicas (MOP). El reclamo surge en medio de declaraciones oficiales que plantean la posible desaparición del edificio como consecuencia del trazado del nuevo intercambiador vial proyectado en el sector.

El ministro de Obras Públicas, José Luis Andrade, explicó públicamente que la ubicación de la estación sería incompatible con la ejecución de la obra. No obstante, desde la perspectiva del proyecto del Cuarto Puente sobre el Canal, el director de la obra, Manuel Alvarado, explicó que la conservación de la antigua estación implicaría modificaciones significativas al diseño del Intercambiador Este, lo que podría traducirse en mayores costos y ajustes en el cronograma de ejecución.

Según explicó, la estructura quedaría aislada dentro de una vía rápida debido a la configuración del viaducto este del Cuarto Puente, que coincide con el área donde se ubica la antigua estación, lo que hace técnicamente compleja su preservación en el sitio original. Alvarado indicó que los estudios y rediseños del Intercambiador Este tomaron aproximadamente un año debido a la complejidad del sistema vial, considerado una pieza clave dentro del proyecto.

Este intercambiador permitirá la conexión del puente con la avenida Omar Torrijos, la avenida La Amistad, el Corredor Norte y otras vías estratégicas de la ciudad. En la actualidad, el proyecto avanza en la gestión de una tercera adenda contractual que incorpora los ajustes de diseño requeridos para esta fase, dentro del marco de los estudios técnicos y ambientales aprobados.

No obstante, el grupo de ciudadanos cuestiona esa interpretación y sostiene que el propio marco contractual del proyecto establece condiciones que obligan a proteger la estructura. En particular, recuerdan que el pliego de cargos fija como Requisito Técnico Mínimo Obligatorio (RTMO) que la antigua estación es un “edificio de especial protección”, lo que impediría afectaciones durante las distintas fases de ejecución.

A ello se suma el argumento de que el consorcio responsable de la obra aceptó dichas condiciones al momento de la firma del contrato, por lo que una eventual demolición entraría en conflicto con compromisos previamente adquiridos entre las partes. “De demolerse el edificio, el MOP estaría destruyendo un patrimonio que su propio pliego de cargos prohibió afectar, al considerarlo un edificio de especial protección”, aseveró Aida Torres, presidenta de la Asociación de Comunidades del Área del Canal (ACAC). La dirigente también puso en duda las declaraciones atribuidas a la ministra de Cultura, según las cuales la estructura no podría preservarse al no contar con una declaratoria formal de patrimonio histórico.

A su juicio, esa ausencia no elimina las obligaciones establecidas en el RTMO ni lo dispuesto en el Estudio de Impacto Ambiental aprobado para el proyecto, ambos incorporados al marco vinculante de la obra. De acuerdo con la documentación del proyecto, esta condición de protección se mantiene vigente incluso sin una declaratoria formal por parte del Ministerio de Cultura.

La revisión de los documentos técnicos muestra, asimismo, que la estación no solo está contemplada dentro del proyecto, sino que forma parte de su diseño urbanístico. El contrato firmado por el consorcio —en su anexo U, numeral 4.1— establece que la antigua estación debe integrarse a un espacio destinado a la memoria ferroviaria.

A esto se suman los documentos publicados en Panamá Compra, donde la estructura aparece descrita como un elemento de especial protección alrededor del cual se desarrollaría un parque, concebido para conectar el museo ferroviario con las áreas revertidas vinculadas al Canal de Panamá. Ese enfoque urbanístico, según los propios documentos, busca integrar el patrimonio histórico con nuevos espacios públicos orientados al uso ciudadano.

En ese contexto, el grupo solicitó suspender cualquier acción que pueda comprometer la integridad del inmueble, así como divulgar la totalidad de la información técnica del proyecto. También pidió la convocatoria de especialistas independientes en patrimonio, urbanismo e ingeniería para evaluar alternativas de conservación.

Entre las opciones planteadas, consideran viable transformar la estación en un museo ferroviario, un espacio cultural o un punto de conexión entre la historia del ferrocarril, el Canal de Panamá y la ciudad contemporánea. La antigua estación de Balboa está estrechamente ligada a la historia del Ferrocarril de Panamá, considerada la primera vía férrea interoceánica del mundo y una infraestructura clave en el desarrollo económico y geopolítico del istmo antes de la construcción del Canal.

El inmueble forma parte de un conjunto urbano e histórico asociado al antiguo sistema ferroviario, a la evolución del poblado de Balboa y a la memoria de las áreas revertidas, según destacan sus defensores. Su eventual demolición implicaría, advierten, la pérdida de uno de los pocos vestigios que permiten comprender la transformación de Panamá como punto estratégico del comercio mundial.

Añaden que, de todas las estaciones que integraron la línea ferroviaria panameña, esta es la única que permanece en pie dentro de la antigua zona del Canal y conserva un valor arquitectónico y simbólico singular. Para el colectivo, su preservación representa una prueba de equilibrio entre desarrollo e historia, en un país donde la presión por nuevas infraestructuras convive con la necesidad de proteger su memoria urbana. “El país necesita infraestructura, pero también necesita identidad.

Necesita puentes hacia el futuro, sí, pero no a costa de dinamitar los puentes que nos conectan con nuestro pasado”, concluyeron.