"Probé cerveza recién a los 24 años": Wendy Sulca reinterpreta "Cerveza, cerveza" con Micro TDH y habla de dolor, éxito y raíces
Wendy Sulca sobre su encuentro con Kali Uchis: “Me expresó que le encantó cantar en Perú”Latin Grammy 2025: Wendy Sulca estuvo junto a Susana Baca en su premiaciónAntes de que lo viral se convirtiera en una palabra de uso común, antes de que YouTube transformara rostros anónimos en celebridades globales y de que Internet descubriera a una niña peruana cantando huainos con una voz aguda y poderosa, Wendy Sulca ya estaba sobre los escenarios. Su historia empezó mucho antes, en Pamplona Alta, en San Juan de Miraflores, entre cerros, carencias, música familiar y un arpa que todavía hoy le eriza la piel.“Hay gente que piensa que yo me volví famosa recién a partir de la viralidad.
Y eso no fue así. Antes de que pasara todo esto de YouTube ya había iniciado una carrera como cantante y hacía giras”, recuerda Wendy.Tenía apenas seis años cuando empezó a cantar temas de Dina Páucar, Sonia Morales y otras voces del folclore que sonaban en su hogar.
Su padre tocaba el arpa y su madre también cantaba. A los ocho años grabó su primer álbum, “Papito, ¿por qué me dejaste?” (2005), un disco atravesado por una ausencia que la marcaría para siempre.“La muerte de mi padre, una semana antes de que celebrara mi primer aniversario artístico, marcó el primer gran quiebre de mi vida.
Fue muy duro. Era también mi amigo, mi compañero, mi arpista.
Lo adoraba”, cuenta. Ese mismo año, mientras todavía intentaba entender la ausencia de su padre, su madre enfermó y tuvo que ser operada.
Lo que debía ser una intervención para salvarla terminó complicándose por una negligencia médica: dejaron una gasa olvidada en su cuerpo y su estado se agravó hasta ponerla en riesgo.“Mientras mi mamá se recuperaba, me fui a vivir con mis tíos. Ellos trataban de que no me diera cuenta de lo que estaba pasando, pero yo sabía que algo no estaba bien y no entendía por qué nos pasaba eso”, confiesa.
A esa infancia marcada por la pérdida y la enfermedad se sumaron también episodios de inseguridad y miedo. Cuando empezó a aparecer en televisión, algunos creyeron que la fama significaba dinero.
No era así. Detrás de las cámaras, Wendy y su madre seguían enfrentando las mismas carencias.“Nos robaron varias veces.
Una vez nos apuntaron a mi mamá y a mí con un arma entrando a mi casa. Tenía doce años.
Nos tuvieron en un cuarto amenazadas, mientras se llevaban lo poco que teníamos. Esa experiencia me dejó mal, no podía dormir tranquila, cualquier ruido me sobresaltaba.
Tenía que ir a dormir a la casa de alguna amiga”, recuerda. Álbum decisivoPese a todo, el primer disco llegó.
Wendy había ganado un concurso de canto cuyo premio era grabar un álbum, pero los organizadores nunca cumplieron. Entonces su madre tomó una decisión que cambiaría sus vidas: pidió un préstamo y decidió financiarlo ella misma.
De ese esfuerzo nació “¿Papito, por qué me dejaste?”, el disco que incluía “La tetita” y “Cerveza, cerveza”, canciones compuestas por su madre y cuyos videoclips terminarían convirtiendo a Wendy en uno de los primeros fenómenos de Internet en América Latina.Pero la viralidad también tuvo un lado cruel. Wendy creció bajo la mirada pública, expuesta a burlas, prejuicios y comentarios racistas y clasistas que intentaron reducir su historia a una caricatura.
Hubo un momento en que pensó en dejarlo todo.LEE MÁS: Wendy Sulca estrena remix de “Orgullo de la Pacha” 2.0: tema con sabor peruano para superar el bullying“Llegué a decir: ‘No quiero seguir, no quiero cantar’. Si no les gusto a ellos, ¿por qué debo seguir?”, recuerda.
Aquella vez, su madre volvió a ser su sostén. Nueva miradaEl desafío mayor vino después: dejar de ser vista únicamente como “la niña de YouTube”. “No tomaban en serio mi carrera”, admite.
Durante años, muchos intentaron encasillarla como artista infantil o como una curiosidad nacida de Internet. Ella, en cambio, buscaba crecer, explorar nuevos sonidos, tomar decisiones y construir una obra propia, más allá del recuerdo viral.“Me costó mucho trabajo, paciencia y perseverancia.
Muchas veces quise tirar la toalla, dejé de creer en mí, pero ahí seguía el sueño latente”, confiesa. Ese camino la llevó a cruzarse y colaborar con artistas que, de distintas formas, validaron su búsqueda: Rubén Albarrán, de Café Tacvba, Susana Baca, Calle 13, Fito Páez, Mon Laferte, Grupo Cañaveral, Banda Conmoción, Kali Uchis y Micro TDH.
En esos encuentros, varios le repitieron algo que ella terminó convirtiendo en una brújula: no perder su sonido andino y llevar con orgullo su identidad.Memoria musicalHoy, a los 30 años, Wendy Sulca mira a la niña de “Cerveza, cerveza” sin distancia. La abraza. “A veces la gente cree que me voy a molestar porque me recuerdan por esa canción, pero nada que ver.
Muchos artistas buscan que al menos una de sus canciones suene y que los recuerden por ella. Yo me siento orgullosa de haber logrado eso siendo una niña”, afirma.Wendy no se quedó quieta.
En estos años ha lanzado cuatro álbumes de estudio y varios sencillos, pero su más reciente tema, “Cerveza, cerveza remix”, grabado junto a Micro TDH, tiene un valor especial. Es una vuelta a sus raíces.La colaboración nació de manera inesperada.
El artista venezolano, originario de Mérida, le contó que conoció la canción cuando era escolar, mucho antes de que explotara en Internet. En el bus del colegio, el chofer ponía un mix de huainos peruanos y, entre esas voces, aparecía “Cerveza, cerveza”.
Años después, ya convertido en un artista internacional, Micro TDH seguía cantándola en sus visitas a Lima y compartía videos con sus amigos hasta que un día etiquetó a Wendy.“Le escribí para agradecerle que me haya etiquetado y me respondió después de un año. Me expresó que había estado alejado de las redes y que por eso demoró en contestar.
Ahí empezó todo”, cuenta la intérprete.El remix conserva la esencia de la canción original. La letra se mantiene casi intacta y Micro TDH aporta una nueva parte desde su propio lenguaje.
También se recupera una frase que para muchos seguidores funciona como una cápsula de tiempo: “Y aquí está la pequeña Wendy”. Ese llamado de animador, tan propio de las fiestas populares peruanas, tiende un puente entre la niña que fue y la mujer que hoy dirige su proyecto artístico con plena conciencia de quién es.Huaino festivoLa canción habla de cerveza, pero Wendy se ríe de esa paradoja.
Durante años, muchos dieron por hecho que aquel estribillo decía algo de ella, cuando en realidad pertenecía al personaje, al huaino, a una historia de desamor cantada desde la tradición popular. LEE MÁS: Wendy Sulca se graduó de la universidad: ¿Qué carrera estudió la cantante?“Mucha gente piensa que tomo mucha cerveza, pero lo que no saben es que recién probé un poquito a los 24 años.
No soy de tomar. Si estoy con mis amigas, brindo, pero no es algo que sea parte de mí”, confiesa.
Wendy prepara nueva música y espera lanzar hacia fin de año un proyecto que, adelanta, la acercará todavía más a sus raíces. Esta vez no se trata solo de fusionar lo andino con el pop, el funk o lo urbano, sino de volver más atrás: al origen, a ese sonido inicial, desde donde empezó a reconocerse como artista.“A diferencia de esa niña que recién empezaba en los escenarios, hoy soy yo quien dirige todo el proyecto.
Decido el sonido, la música, el videoclip, la ropa y las gestiones”, dice con orgullo.“Cerveza, cerveza remix” no es, entonces, un regreso nostálgico a un fenómeno de Internet. Es Wendy Sulca cantándole a su propia historia, a la joven que quiso renunciar y a la artista que hoy sabe que su raíz no fue un obstáculo, sino su mayor fuerza.
Information from El Comercio (Perú). Edited by: Noticias Today.
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