Sabrina sin Censura: La cancha inclinada
Llegó el primer juego de Panamá en el Mundial y sé perfectamente que allí estarán puestos los ojos, el corazón y la atención del país. También los míos.
Por eso, en lugar de competir con el fútbol, voy a sumarme a él. Haré uso de los términos futbolísticos para explicar algunos goles recientes que están metiendo nuestras autoridades.
El juego de la democracia es de todos. No se vale ignorar las reglas, jugar en canchas desniveladas y que los árbitros miren para otro lado.
Los ministros del MOP José Luis Andrade y del Minsa Fernando Boyd Galindo violaron flagrantemente la Ley de Conflictos de Intereses y la Antai, que es el árbitro no les saca Tarjeta Roja. Las excusas de los funcionarios para beneficiar con millones de todos los contribuyentes a empresas de las que hicieron parte son paupérrimas.
Andrade dice que desconocía la ley y Boyd Galindo que le causaría dolor quebrar la compañía de su exsocio. Por cierto ¿Lo habrá llevado a Canadá?
El conflicto de intereses no termina con una renuncia a pocos días de ser nombrado ministro, pues la ley los obliga a declarar impedimento. Pero como aquí no hay ley que se respete ni árbitro que juegue su papel, los dos ministros se han sumado al numeroso equipo de actuales funcionarios que desnivelan la cancha a su favor.
Por lo visto la puerta giratoria entre los negocios privados y las funciones públicas está cada día más aceitada. La purga dentro de la coalición Vamos acaparó titulares, pero la verdadera jugada contra el erario está en los traslados irregulares de $103.7 millones denunciados por la diputada Janine Prado.
Los beneficiados: la propia Asamblea y varios ministerios que recibieron millones adicionales para engrosar sus gastos, sin haber sido discutidos y aprobados por la Comisión de Presupuesto. Esta maniobra con los dineros públicos requirió de tremenda alineación en la cancha: el Ministro de Economía y Finanzas Felipe Chapman que los aprobó, el presidente de la Asamblea Jorge Herrera que los justificó y los diputados de la Comisión de Presupuesto que hicieron maniobras para esconder esos balones de la fiscalización.
La mayor fuga carcelaria de la historia de Panamá revela la enorme corrupción del sistema penitenciario y la complicidad de las autoridades de seguridad a varios niveles. Pero en lugar de rendir cuentas y separar a los altos funcionarios para hacer una investigación independiente, el gobierno pretende tapar el escándalo con otra polémica: convertir a la protegida isla de Coiba en un penal.
Quieren poner en riesgo la biodiversidad, la economía y el turismo de Coiba para que nos olvidemos del descontrol en las cárceles y el absoluto fracaso de la política de seguridad. Los “spin doctors” gubernamentales han tirado a la cancha una vieja y controvertida idea para desviar la atención del mayor colapso penitenciario y de seguridad de nuestra historia.
Ojo con eso, que hay más un balón con el que las autoridades quieren meter un gol. El debate democrático y basado en hechos sobre el futuro de la mina de Donoso ha sido reemplazado por el juego sucio de una maquinaria digital que hostiga, desinforma y desacredita a las voces que cuestionan la reactivación minera.
Así lo demuestra la investigación “Taladores Digitales” de la alianza periodística entre Concolón, El Clip y La Prensa. La misma se adentra en los mecanismos, las plataformas y los incentivos económicos que buscan destruir reputaciones, aumentar la polarización e incidir en la opinión pública.
Es un juego tan sucio como opaco en el que la empresa minera, luego de el fallo de inconstitucionalidad, ni siquiera debería permanecer en la cancha. Al final todas estas infracciones futbolísticas cuentan la misma historia: la de un país donde las leyes se incumplen olímpicamente, la puerta giratoria entre los negocios privados y las responsabilidades públicas es muy utilizada, los dineros de todos se mueven sin controles, la rendición de cuentas se evade creando nuevas polémicas y el debate sobre la mina se ve aplastado por una maquinaria organizada de ataques y propaganda.
Las democracias no exigen que todos jueguen para el mismo equipo. Exigen que todos respeten las mismas reglas.
Pero cuando uno de los equipos ignora las reglas y juega con ventaja, la cancha está inclinada a favor de la opacidad y el juega vivo. Ojalá en el fútbol, al menos, la cancha sí esté pareja.
Ahora sí: ¡Vamos Panamá!
Information from La Prensa (Panamá). Edited by: Noticias Today.
View original article ↗
💬 Comments (0)
Sign in or create your account to comment.