Algunas personas explican que cuando piensan en un universo o un tiempo sin fin, les da mareo. A mí me pasa con las fortunas de los megarricos de hoy.

Son tan estratosféricas que me resultan inaprensibles. El término millonario, hasta multimillonario, eran comprensibles, pero se quedaron muy cortos desde la explosión de la oligarquía tecnológica.

Podríamos acuñar un calificativo nuevo para estos casos, igual que a las nuevas tech valoradas en más de 1.000 millones de dólares se las llama unicornios. Pero ni con este precedente me parecería bien un término así, ilusionante, para Elon Musk; quizás hubo un tiempo que lo mereció, pero ahora que sabemos que acumula tanto poder y cómo lo usa, todo son recelos.Seguir leyendo...