El Mundial 2026 ya empezó y la pelota también está rodando dentro de las empresas. En oficinas, plantas y comercios, los equipos de Recursos Humanos de distintos rubros activan propuestas para que los partidos de la Selección Argentina se vivan como una experiencia compartida.

Desde prodes, pantallas, comidas especiales, sorteos, previas, trivias y espacios ambientados hasta esquemas de flexibilidad cuando el fixture se cruza con la jornada laboral.La expectativa de los colaboradores por el último mundial de Messi con la Scaloneta impulsó la agenda mundialista de HR. Un relevamiento de Great Place To Work Argentina relevó que 8 de cada 10 personas consideran que la forma en que su empresa gestione el Mundial influirá bastante/mucho en su experiencia laboral.

En el caso de los partidos de la Selección argentina que se juegan en horario de trabajo, el 46% afirmó que preferiría verlos en la oficina junto a sus compañeros, mientras que el 30% elegiría la opción de home office.Entre las acciones más valoradas por los empleados, según Great Place To Work, aparecen las actividades internas como prodes, sorteos y camisetas, mencionadas por el 60% de los encuestados; los espacios o pantallas para ver los partidos, con el 55%; la comunicación clara sobre cómo se trabajará esos días, con el 46%; y los ajustes de horarios, con el 34%.En Compañía Mega, el Mundial quedó integrado a una campaña de comunicación interna vinculada con los 25 años de la compañía. Bajo el concepto “Un año de celebraciones”, la empresa combina fútbol, historia corporativa y espíritu de equipo, con un Prode por equipos, acciones lúdicas, premios, espacios de encuentro y un eje social articulado con el Programa de Voluntariado Mega.Para Ezequiel Arcioni, director en Michael Page, muchas compañías buscan capitalizar una dinámica cultural fuerte, pero el resultado dependerá de cómo se ordene la experiencia. “No todo el mundo vive el fútbol con la misma intensidad y eso hay que respetarlo.

Cualquier iniciativa tiene que partir de la libertad: quien quiera participar, perfecto; quien no, también. El error sería generar presión social implícita para involucrarse”, remarcó.El prode, un clásico que se volvió corporativoEse equilibrio entre clima interno, participación y operación aparece también en Torneos.

La compañía ambientó sus instalaciones con los colores de la Argentina, organiza encuentros con sus empleados y, durante cada partido de la Selección, ofrece una comida especial a los equipos que estén activos. Asimismo, suma un prode regional con participación de sus oficinas de Argentina, Perú y Colombia, activaciones de comunicación interna, intercambio de figuritas y acciones solidarias vinculadas con ONG y con el Hogar Buenos Aires.El partido en horario laboral será la prueba más sensible.

Algunas empresas habilitan espacios comunes para ver los encuentros; otras evalúan pausas, breaks especiales o esquemas híbridos; y en sectores donde la operación no puede interrumpirse, se definen guardias o coberturas mínimas. Según Arcioni, la comunicación previa será clave para explicar qué roles tendrán flexibilidad, cuáles deberán sostener la operación y cómo se garantizará la continuidad ante clientes o situaciones urgentes.En Philip Morris Argentina, la experiencia busca sostenerse durante todo el torneo.

La compañía activó espacios mundialistas en las oficinas de Vicente López, Merlo y Salta, con salas ambientadas para que las personas puedan encontrarse durante la jornada. En las plantas, el comedor ofrece un menú especial argentino cuando juega la Selección para acompañar a los equipos que están brindando servicio.La empresa también diseñó una activación para el primer partido de Argentina, bajo el concepto “Viví la previa”, con picada, juegos, sorteos y propuestas para empezar el día conectados con el Mundial.

A eso se suma un Prode Mundial always on, con predicciones, trivias y premios durante toda la competencia.Los líderes también participan“Si el management se mantiene al margen de las iniciativas, estas pierden fuerza y se desaprovecha gran parte del valor cultural que pueden generar. Lo recomendable es que los líderes participen, den el ejemplo, marquen el tono y definan reglas con claridad”, agregó Arcioni.En cambio, el especialista destacó que cuando estas acciones se hacen bien, aparecen mejoras en clima laboral, networking interno y satisfacción. “Muchas veces, áreas que no interactúan cotidianamente encuentran un espacio informal para conectar, y eso después tiene impacto positivo en la dinámica de trabajo”, cerró.