SANTA FE.— La campaña sojera 2025/26 atraviesa una situación inédita en materia comercial. Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), apenas el 21% de la producción estimada tiene precio cerrado, el porcentaje más bajo desde que existen registros comparables, iniciados en la campaña 1994/95.

Si bien la comercialización inició a acelerarse con el avance de la cosecha, los productores continúan evitando fijar valores en un contexto de precios que consideran poco atractivos. En la actualidad, la industria y la exportación acumulan compras por 18,1 millones de toneladas, aunque solamente 10,4 millones cuentan con precio firme.

El resto, unas 7,6 millones de toneladas, permanece bajo la modalidad "a fijar". La cautela responde a varios factores.

Aunque la soja cotiza en dólares un 18% por encima de los valores registrados un año atrás, el incremento real medido en pesos ajustados por inflación se reduce al 8,5%. Asimismo, los precios continúan ubicándose por debajo de los promedios históricos.

A ello se suma que muchos productores ya lograron cubrir sus necesidades financieras mediante la venta de otros cultivos, especialmente maíz, trigo, cebada y girasol, mercados que presentan niveles de comercialización históricamente elevados. La industria enfrenta dificultades para mejorar los precios La falta de incentivos para vender también encuentra explicación en las dificultades que atraviesa la industria procesadora.

En la actualidad, la capacidad de pago de las fábricas exportadoras se encuentra por debajo de los valores negociados en el mercado físico. Mientras la Pizarra Rosario se ubicó esta semana en torno a los 326 dólares por tonelada, el denominado FAS teórico —referencia que refleja la capacidad de compra de la industria— ronda los 321 dólares.

Esta situación implica que gran parte del complejo industrial opera con márgenes negativos, limitando la posibilidad de ofrecer mejores precios a los productores. Detrás de este escenario aparece una fuerte caída en las cotizaciones internacionales de la harina de soja, principal producto de exportación del complejo agroindustrial argentino.

A fines de mayo, la harina cotizaba cerca de los 365 dólares por tonelada. No obstante, en apenas dos semanas sufrió una caída cercana al 10%, llegando a los 327 dólares por tonelada, el valor más bajo desde octubre de 2025.

En paralelo, la industria continúa sosteniendo elevados niveles de actividad gracias a las importaciones de soja desde Paraguay. Entre enero y mayo ingresaron al país 3,8 millones de toneladas, el segundo mayor volumen de la última década, favorecido por una cosecha récord del país vecino.

El maíz mantiene un fuerte ritmo comercial A diferencia de lo que sucede con la soja, el mercado de maíz continúa mostrando una dinámica muy activa. En lo que va del año se descargaron 13 millones de toneladas en plantas industriales y terminales portuarias del Gran Rosario, un volumen récord para esta época del año y un 25% superior al registrado en igual período de 2025.

El desempeño está estrechamente vinculado con las excelentes perspectivas productivas de la actual campaña y con la competitividad que exhibe el cereal argentino en los mercados internacionales. No obstante, durante las últimas semanas inició a observarse una desaceleración estacional en las entregas.

Las descargas diarias pasaron de niveles cercanos a las 100.000 toneladas a un rango de entre 60.000 y 80.000 toneladas, a la espera del ingreso masivo del maíz tardío. Desde el punto de vista comercial, ya se comprometieron 28,2 millones de toneladas de la campaña 2025/26, el segundo mayor volumen histórico para esta fecha y un 46% superior al de la campaña pasada.

Asimismo, el 33% de la producción proyectada ya cuenta con cobertura de precios, el nivel más alto de los últimos cuatro años. La salida de los fondos especulativos hunde las cotizaciones en Chicago Uno de los factores que más influyó sobre el mercado internacional durante las últimas semanas fue la masiva salida de fondos especulativos de las posiciones agrícolas en la Bolsa de Chicago.

La liquidación de contratos impactó de lleno sobre las cotizaciones de soja, maíz y trigo, que perdieron rápidamente las ganancias acumuladas durante el conflicto en Medio Oriente. El maíz fue el cultivo más afectado y llegó a tocar los valores más bajos desde octubre de 2025.

En el caso de la soja y el trigo, si bien los precios lograron recuperar parte del terreno perdido, aún muestran caídas del 5% y 9% respectivamente respecto de los máximos alcanzados en mayo. Hace apenas veinte ruedas bursátiles, los fondos especulativos mantenían la mayor posición comprada en granos de la historia, con más de 830.000 contratos entre futuros y opciones.

La posterior toma de ganancias provocó una fuerte ola de ventas que terminó presionando a la baja los mercados agrícolas internacionales. Un mercado que busca un nuevo equilibrio Los analistas consideran que el conflicto en el estrecho de Ormuz modificó signi