Con el objetivo de frenar el turismo de cruceros que están de paso en los puertos de la costa catalana y no dejan retorno en las ciudades donde hacen escala, el PSC, ERC y Comuns presentarán en el Parlament una enmienda a la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de la Generalitat para aumentar hasta los 24 euros el recargo municipal de la tasa turística a los cruceros de escala, es decir, los que pasan menos de 12 horas en una localidad, y subir a 30 euros el máximo de dicha tasa, teniendo en cuenta el tramo de la Generalitat, que es de seis euros.Aunque la iniciativa esta prevista para los municipios que reciben cruceros, como Barcelona, Tarragona y Palamós (Girona), la previsión es que sea la capital catalana la única que aplique este incremento de la tasa, ya que es la localidad que más sufre los efectos de este tipo de turismo. De hecho, el consistorio barcelonés ya cobra el máximo actual -cinco euros- y tiene previsto subirlo en 2029 hasta el tope fijado hasta la fecha de ocho euros -una vez se apruebe la enmienda, podrá subirlo hasta los 24-.

Una medida que el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, defendió en mayo para "reducir a 0" los cruceros de escala en la ciudad en los próximos años.Con la presentación de esta enmienda, que cuenta con los apoyos necesarios para salir adelante, PSC, ERC y los Comuns dan un paso más para gravar a los cruceristas y conseguir que la visita de turistas tenga impacto económico en las ciudades, en concreto, en la capital catalana, ya que el actual es "bajísimo", según ha detallado en la rueda de prensa posterior al Consell Executiu, la portavoz del Govern, Sílvia Paneque. En paralelo y desde el Parlament, el cuarto teniente de alcaldía de Turismo del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Valls, ha dejado claro que el gobierno municipal tiene que intentar "desmasificar" la ciudad.

"El ayuntamiento se debe a los vecinos, el turismo es importante, pero lo más importantes son los vecinos", ha sostenido junto a la portavoz del PSC en la Cámara catalana, Elena Díaz. Asimismo, ha recordado que los cruceristas de escala "pasan muy poco tiempo" en tierra, unas cinco horas, y que el gasto es "bastante reducido", mientras que "consumen de forma intensiva los servicios públicos" de la ciudad.Afectaciones a la movilidad, servicios y espacio públicoPor ello, ha agradecido el entendimiento entre los grupos parlamentarios para presentar una propuesta que incremente "el margen fiscal" de los cruceros en Barcelona.

En ERC también han celebrado el acuerdo, que han calificado de "primer paso para buscar un equilibrio en el sector del turismo", ya que según ha explicado en rueda de prensa la portavoz republicana en el Parlament, Ester Capella, "tiene una afectación directa a la movilidad, a los servicios y en el espacio público".Tal y como explicaron este lunes, la voluntad es que este incremento sirva para que Barcelona obtenga unos ingresos extraordinarios de más de 20 millones de euros al año y que se podrían destinar a la bonificación del 50% de los comedores escolares, ha apuntado Capella. Por su parte, los Comuns han pedido a Collboni que, cuando se apruebe, sea "coherente" y lo aplique "cuanto antes mejor".

"Barcelona no es un souvenir", ha dicho en rueda de prensa el portavoz del grupo en la Cámara catalana, David Cid, que ha defendido que el objetivo es que la subida sea una medida "disuasoria" para evitar que acudan más cruceristas que pasan menos de 12 horas en una localidad a la capital catalana. Según ha dicho, este tipo de turismo genera "malestar" vecinal, tiene "prácticamente un nulo retorno" y provoca "externalidades" en la ciudad, especialmente en espacios próximos al puerto.