Al son de cánticos y tambores, una marea argentina invadió la tranquilidad de Kansas City. La campeona mundial está a punto de entrar en acción y detrás de ella empuja una hinchada llena de pasión y fe en la última aventura de Lionel Messi.

Varios miles de argentinos llegados desde su país, Europa y distintos puntos de Estados Unidos prendieron la ilusión con el clásico "banderazo" previo al debut de su selección ante Argelia. El parque Mill Creek, punto de encuentro, era una postal argentina en el corazón de esta ciudad del medio oeste estadounidense, de amplias y silenciosas avenidas con porches con hamacas.

"Para nosotros, los argentinos, el futbol es más que un deporte. Es una pasión que la vivimos con la sangre.

Lo pueden ver en este banderazo, una verdadera expresión de lo que es el argentino", se suma Lilia Charcas, aficionada de la provincia de Tucumán. Sin apenas presencia policial, el sonido de los bombos no da tregua y hombres y mujeres se reúnen para charlar junto a las parrillas con carne humeante, mientras grupos de niños corren detrás de la pelota sobre el césped emulando a sus ídolos.

Todos lucen camisetas de la selección, asimismo de alguna puntual de clubes argentinos, y los dos mitos supremos, Diego Armando Maradona y Lionel Messi, los acompañan con sus imágenes en las banderas gigantes. EL estado de salud del delantero argentino ilusiona a millones de sus compatriotas, ya que Lionel Messi sería titular ante Argelia y podrían verlo en el Kansas City Stadium: "Si no ganamos no pasa nada, será una despedida hermosa.

Ya ganamos en Catar y lo celebramos cinco millones de personas en Buenos Aires", recuerda. "No hay nada más lindo que salir campeón.

Y bicampeón es algo único. Y más si es el último Mundial de Messi.

Es por él y es para él también", sentencia. Y aunque, a 24 horas del día grande, lo que reina es la alegría, muchos aficionados recuerdan los enormes sacrificios que afrontaron por el alto costo de boletos y desplazamientos.