Nadie puede negar que el fútbol corre por la sangre de Josimar José Évora Dias, mejor conocido como Vozinha. Su nombre lleva las huellas del Mundial de México 1986, año en el que nació el arquero en Mindelo (80.000 habitantes), Cabo Verde.

Fue el gesto de su padre, la muestra de su amor por el fútbol, que quiso honrar el Mundial poniendo a su hijo el nombre de una de las estrellas de Brasil, su lateral derecho Josimar, que enamoró al mundo con dos espléndidos goles contra Irlanda del Norte y Polonia. 40 años después, ese nuevo Josimar ha cerrado el circulo en Atlanta (Estados Unidos) en el primer partido del primer mundial de su selección y contra España. Las manos salvadoras del portero, sobre todo las de la primera parte, han hecho que una vez más el Mundial demuestre que a veces, no tantas, David puede contra Goliat.

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