Con casi 7 millones de habitantes, Río de Janeiro es la cuarta ciudad del mundo, y la segunda de Brasil después de Sao Paulo, en tener más helicópteros per cápita volando sobre las cabezas. Los vuelos corporativos o turísticos están a la orden del día, y las posibilidades de tragedias como la ocurrida este domingo, también.El choque que costó la vida a seis personas, incluido al cantante Oliver Tree, al youtuber Gaspar “Gaspi” Prim, al director audiovisual Lucas Vignale, al productor Lucas Brito y a los pilotos Alexandre Souza y Carlos Marsillac, abrió una serie de interrogantes sobre cómo dos helicópteros pudieron impactar en El accidente sucedió la mañana del domingo, cuando ambas aeronaves se dirigían desde Río de Janeiro hacia Angra dos Reis, en la Costa Verde brasileña.

Según los antecedentes preliminares entregados por las autoridades, el impacto tuvo lugar a las 8.59 horas, provocando la caída de ambos helicópteros y la muerte de sus seis ocupantes. La tragedia involucra uno de los eventos más inusuales y difíciles de explicar en la aviación civil: la colisión de dos helicópteros en pleno vuelo.Luego de la colisión, ambas aeronaves se precipitaron a tierra, provocando asimismo importantes daños materiales en una zona residencial.

Aunque las autoridades brasileñas ya comenzaron a analizar videos de cámaras de seguridad, restos de las aeronaves y registros operacionales, los especialistas advierten que determinar las causas tomará semanas o incluso meses.“En esta etapa inicial no existen antecedentes técnicos suficientes para afirmar cuál sería la causa de esta lamentable colisión aérea”, señala Claudio Pandolfi, director de Prevención de Accidentes de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). “Las imágenes, los testimonios o los datos muy preliminares pueden orientar la investigación, pero no permiten por sí solos llegar a conclusiones definitivas”.La primera pregunta que intentan responder los investigadores apunta a esclarecer cómo dos helicópteros terminaron ocupando el mismo espacio aéreo al mismo tiempo.“Cuando chocan dos helicópteros en el aire, los especialistas en seguridad vial aplicamos muchos principios similares a los de vías, pero en tres dimensiones”, explica Andrés Santelices, académico del Diplomado en Seguridad Vial de la Universidad Mayor.Según el experto, una de las primeras hipótesis apunta al factor humano. Una visión similar tiene Leonardo Lobos, jefe de Carrera de Técnico Universitario en Mantenimiento Aeronáutico de la Universidad Técnica Federico Santa María. “Los investigadores llegan al lugar donde observan cómo quedaron diseminados los restos de las aeronaves para reconstruir preliminarmente cuál fue la geometría del accidente”, explica.

A partir de esa reconstrucción inicial surge la interrogante fundamental: “por qué uno, o ambos pilotos, no se vieron a tiempo para evitar la colisión”.Pandolfi por su lado enfatiza que las investigaciones aeronáuticas no parten buscando una causa única. Por el contrario, se abren simultáneamente diversas líneas de trabajo que luego son confirmadas o descartadas mediante evidencia técnica.Una de las líneas que podría adquirir relevancia es la pérdida de conciencia situacional, concepto utilizado en aviación para describir situaciones en que un piloto deja de percibir adecuadamente lo que ocurre a su alrededor.“Después se centran en los planes de vuelo de ambas aeronaves para conocer cuáles eran sus rutas, trayectorias y la altura a la cual debían mantenerse en vuelo”, explica Lobos.

Posteriormente se revisan las comunicaciones, las condiciones del espacio aéreo, posibles problemas de salud de los pilotos y el estado técnico de las aeronaves. Santelices añade otra posibilidad: “La falla de comunicación entre pilotos y control de tráfico aéreo, o entre ellos mismos si volaban sin radio en la frecuencia correcta”.Un espacio aéreo particularmente exigenteLa ubicación del accidente también forma parte del análisis.

Río de Janeiro posee una de las mayores concentraciones de helicópteros privados del mundo. Ejecutivos, turistas, servicios corporativos y vuelos privados utilizan diariamente estas aeronaves para desplazarse por la ciudad y la costa.No obstante, Pandolfi llama a evitar conclusiones apresuradas. “No sería correcto afirmar que la cantidad de helicópteros o la complejidad del espacio aéreo causaron este accidente”, señala.

Lobos coincide en que operar en una ciudad como Río implica mayores exigencias. “Hay más cruces, menor separación entre aeronaves tanto vertical como horizontal, transiciones y menor margen frente a errores de percepción o coordinación”, explica.Según el académico de la USM, en este tipo de entornos no basta con el principio de “ver y evitar”. “La seguridad depende del estricto cumplimiento de los procedimientos, del diseño del espacio aéreo y de barreras organizacionales como vigilancia, entrenamiento y gestión del riesgo”.“Otra hipótesis frecuente es el fallo técnico en un helicóptero, pérdida de control, problemas en el rotor o fallas en instrumentos que lo desvíen de su ruta”, señala Santelices. Los expertos coinciden en que factores como visibilidad reducida, posición del sol, nubosidad, bruma o viento podrían haber influido en la capacidad de las tripulaciones para detectar oportunamente a la otra aeronave.

Las evidencias que podrían resolver el casoLos tres especialistas coinciden en que las respuestas estarán en la evidencia técnica. Santelices menciona las grabadoras de voz y datos, los patrones de daño observados en los restos, las comunicaciones de tránsito aéreo, el estado de los rotores, los testimonios de otros pilotos y los antecedentes meteorológicos.

Lobos agrega que será fundamental reconstruir con precisión las trayectorias de ambas aeronaves y analizar la geometría exacta de la convergencia.Pandolfi amplía aún más la lista. Entre los antecedentes clave figuran los restos de las aeronaves, las deformaciones en rotores y fuselajes, los registros de radar, los datos ADS-B y de transpondedores, los GPS, teléfonos y cámaras recuperables, videos de seguridad, testimonios, documentación de mantenimiento y los registros operacionales de los pilotos.“Los investigadores intentarán construir una línea de tiempo, segundo a segundo, desde antes del encuentro de las aeronaves hasta la colisión y la caída”, remarca.Cuando no existen registradores de vuelo tradicionales, añade, los equipos investigadores integran información proveniente de múltiples fuentes para reconstruir la trayectoria y comprender la dinámica completa del accidente.Cabe recordar que la investigación la está realizando el Centro de Investigação e Prevenção de Acidentes Aeronáuticos (CENIPA) y tiene un carácter preventivo.

Esto se realiza en paralelo de cualquier pericia que pueda determinar responsabilidades civiles o penales en la muerte de los seis tripulantes.