Mientras en España estamos a las cuitas jugando al límite con la democracia, el papa León XIV ha identificado la gran falla sobre la que se asientan las democracias del siglo XXI, también la española: garantizar los proyectos de vida a través del trabajo y la cuestión social, un hilo rojo que une el viejo mundo de León XIII con el nuevo de León XIV. Tiempos continuos, eternos y a la vez muy presentes, así como un conflicto social que, lejos de resolverse, se acrecentará.

Dedíquenle una tarde a leer Magnifica humanitas y verán cómo el trabajo es lo que da sentido a nuestras vidas. Esa es la verdad, en palabras del Santo Padre, quien ha ordenado este mundo complejo con una encíclica sobre la que se edificará la nueva filosofía política que estamos esperando encarecidamente para poder darle cimientos al futuro.

El Papa, de momento, ha desvelado ante los suyos el gran vacío filosófico y ha generado la necesidad de respuesta frente a la ola galopante de autoritarismo, que cabalga a lomos del malestar y la inteligencia artificial (IA). El autoritarismo gana terreno por incomparecencia de la fuerza más poderosa: la inteligencia humana (IH).Seguir leyendo...