Donald Trump, ya flamante octogenario, ha llegado este lunes a la cumbre del G-7 con una imagen contradictoria y desconcertante, propia del personaje. El presidente de Estados Unidos desea presentarse ante el selecto club de las siete democracias más industrializadas, todas ellas aliadas, con el aura de pacificador, después del preacuerdo alcanzado con Irán, pero al mismo tiempo ha esgrimido la amenaza de severos aranceles contra Francia, el país anfitrión.Seguir leyendo...