5 análisis de laboratorio que salvan la vida de tu mascota después de los 7 años - Mascotas

En perros y gatos mayores, el cuerpo compensa durante meses (a veces años) antes de dar señales claras. Por eso, en veterinaria preventiva, los análisis de laboratorio no reemplazan el examen clínico, pero ayudan a encontrar a tiempo lo que aún no se ve.
Estos cinco estudios son los más útiles en el control de rutina a partir de los 7 años (antes en razas grandes o con antecedentes). Un hemograma evalúa glóbulos rojos, blancos y plaquetas.
Puede revelar anemia (común en enfermedad renal crónica o sangrados ocultos), inflamación, infecciones o alteraciones de coagulación. Ese “está más tranquilo” o “se cansa en las escaleras” a veces no es la edad: puede ser falta de oxígeno por anemia.
Este panel mide, entre otros, urea/creatinina, enzimas hepáticas, proteínas y glucosa. Es clave para detectar temprano insuficiencia renal, diabetes o problemas hepáticos.
Un gato que toma más agua o un perro que pide salir a orinar de madrugada pueden estar mostrando cambios metabólicos antes de perder peso. La orina aporta información que la sangre no siempre anticipa: concentración, pH, cristales, infección y proteínas.
En gatos y perros mayores, la proteinuria persistente puede indicar daño renal o hipertensión y acelerar el deterioro. Idealmente se toma una muestra fresca y se interpreta junto con el contexto clínico.
En perros, el hipotiroidismo puede manifestarse como apatía, aumento de peso y cambios de piel. En gatos, el hipertiroidismo suele dar el patrón contrario: adelgazamiento con buen apetito, inquietud, vómitos o taquicardia.
Un análisis de T4 orienta el diagnóstico y evita atribuir al “carácter” lo que es hormonal. El SDMA puede elevarse antes que la creatinina en algunos pacientes, ayudando a detectar enfermedad renal en fases tempranas.
Sumado a electrolitos (sodio, potasio, cloro), permite valorar riesgos que afectan energía, apetito y ritmo cardíaco, especialmente en animales con vómitos recurrentes, debilidad o medicación crónica. En general, muchos veterinarios recomiendan estos controles cada 12 meses desde los 7 años (y cada 6 meses si hay enfermedad previa).
La interpretación siempre debe hacerla un profesional: un número aislado rara vez cuenta toda la historia, pero una tendencia a tiempo puede cambiarla.
Information from ABC Color (Paraguay). Edited by: Noticias Today.
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