Con la llegada del verano, el bronceado vuelve a ocupar un lugar destacado en el imaginario de belleza. Una piel dorada sigue asociándose para muchas personas con vacaciones, buena imagen y salud.

Aunque este concepto hay que cogerlo con pinzas. Aunque a estas alturas la protección solar no es negociable, lo cierto es que detrás de ese aspecto aparentemente saludable se esconde una realidad que los dermatólogos llevan años tratando de explicar: el bronceado no deja de ser un mecanismo de defensa de la piel frente a una agresión provocada por la radiación ultravioleta.Aunque cada vez existe una mayor conciencia sobre la importancia de la fotoprotección, siguen circulando falsos mitos sobre la exposición solar, desde la idea de que un bronceado gradual protege de las quemaduras hasta la falsa sensación de seguridad que proporcionan los días nublados o determinadas horas del día.

Mientras seguimos queriendo ver el bronceado como un reflejo de piel saludable lo cierto es que el daño solar acumulado continúa siendo uno de los principales responsables del envejecimiento prematuro de la piel, la aparición de manchas y el aumento del riesgo de cáncer de piel.Para entender qué ocurre realmente cuando la piel se broncea, cuáles son los riesgos asociados a la exposición solar y cómo disfrutar del verano sin poner en peligro la salud cutánea, hablamos con Esther Moreno, facialista y cosmetóloga, fundadora de Esther Moreno Studio, quien desmonta algunos de los mitos más extendidos.El bronceado saludable no existeAunque consideremos que en un tono de piel moreno está la belleza, según explica la experta "la exposición solar es el principal factor que genera el envejecimiento cutáneo. El sol degrada fibras esenciales como el colágeno y la elastina, altera la función barrera, favorece la inflamación silenciosa y aumenta el estrés oxidativo celular", por lo que podría decirse que 'es pan para hoy y hambre para mañana' traduciéndose en una piel con más manchas, pérdida de firmeza, arrugas más marcadas, textura irregular y un aspecto apagado o deshidratado."El bronceado es una respuesta biológica de defensa de la piel porque ha detectado daño provocado por la radiación UV"Tal y como explica Moreno, hay algo importante que muchas veces se pasa por alto y es esencial tenerlo en cuenta: "El daño solar no siempre se manifiesta de inmediato.

La piel tiene memoria y pequeñas exposiciones repetidas, incluso en ciudad o durante actividades cotidianas, terminan acumulándose con el tiempo. Por eso, debemos entender la fotoprotección no solo como una medida estética, sino también como una herramienta de prevención y salud cutánea a largo plazo".

Por ello, la especialista recalca que es importante entender que no existe un bronceado saludable, ya que "el bronceado es una respuesta biológica de defensa, la piel produce más melanina porque ha detectado daño provocado por la radiación UV. Es decir, el color tostado que muchas veces asociamos a buena cara o aspecto saludable es, en realidad, un mecanismo de protección frente a una agresión cutánea".

"El problema aparece cuando confundimos piel bronceada con piel sana"Pero no todo es blanco o negro, y mientras que el sol se puede convertir en un agente agresivo si nos exponemos demasiado, "esto no significa que haya que vivir evitando completamente el sol, porque la exposición solar también tiene beneficios. El problema aparece cuando normalizamos la búsqueda constante del bronceado o confundimos piel bronceada con piel sana", asegura Moreno, quien sentencia que "el concepto de 'bronceado saludable' es uno de los grandes mitos que todavía arrastramos en torno al sol".