La marcha del Mundial 78: el hit que desplazó al tema oficial de Ennio Morricone y la vida del tanguero que la escribió
Todo aquel que es “de la quinta que vio El mundial 78” (al decir de Andrés Calamaro en sus “Crímenes perfectos”) dependiendo de su edad tendrá una cantidad de recuerdos visuales y sonoros bien guardados. Tal vez pueda tararear parte de la melodía de la canción oficial de aquel campeonato, esa que escribió Ennio Morricone, pero recordará mucho más, como un eco lejano, esa otra que decía: “25 millones de argentinos jugaremos el mundial...”.
Sin duda, fue aquella especie de marcha militar escrita por un tanguero, la que terminó imponiéndose.Para la segunda mitad de la década del setenta, Ennio Morricone ya venía posicionado con grandes pergaminos gracias a su trabajo como compositor de la música original de películas de la década anterior: Por un puñado de dólares, El bueno, el feo y el malo, Érase una vez en el Oeste. Y para la época de ese mundial era un buen candidato a escribir la música “oficial”.
Al menos así lo entendió la FIFA que le encargó esa labor. La elección fue acertada porque Morricone siempre tuvo una habilidad especial para crear melodías.
Y sin duda, aquella fue una que se podía silbar con mucha facilidad. De hecho, en los tres minutos y medio que dura la canción, todo gira en torno a un puñado de notas que conforman ese motivo central.
El resto son reexposiciones de esa melodía y alguna breve respuesta a la línea principal. Es una pieza instrumental pop, sin rasgos particulares referidos al país anfitrión.
Esto lo hacía absolutamente accesible a cualquier oído. Ni siquiera tenía letra, como las que se escuchan hoy, en varios idiomas.
Apenas un tarareo en la parte inicial que luego hacía “crecer” a la partitura gracias al ingenio del compositor con los recursos de orquestación. La única particularidad es que llevaba por debajo el pulso de una marcha (de hecho se ha promocionado también como Marcha oficial del Mundial 78).
El dato quizá no sea menor. Pero lo cierto es que por lo mansa que resultó su melodía, la obra quedó circunscripta a la musicalización para cortinas y temas de apertura y cierre de transmisiones radiales y televisivas.En cambio, la de los “25 millones” era una canción para que cantaran los argentinos.
Era la canción para insuflar todo el coraje, para alentar al combinado local (en ese tiempo, también se usaba la palabra combinado).Fuera de todo pronóstico, el tema no nació de una tormenta de ideas lanzada por algún experto en jingles publicitarios sino de un tanguero. Su autor y compositor fue Martín Darré, un porteño del barrio de Caballito nacido el 26 de mayo de 1916.
Valga este tiempo en torno al centenario de su nacimiento para recordarlo. Porque no ha sido un tanguero de renombre, pero ha sabido hacer un buen aporte al desarrollo de esta música en su evolución instrumental.
Como bandoneonista creció dentro de las orquestas, y como arreglador tuvo un gran desempeño en épocas donde la música en vivo tenía un rol protagónico en las emisoras de radio. A los 17 fue alistado en la fila de bandoneones de la orquesta de Francisco Lomuto.
Varios años después creó la Orquesta Gigante de Radio El Mundo, un seleccionado de instrumentistas de diferentes típicas reunidos en un proyecto por el que pasaron varios directores y cantantes: Osvaldo Fresedo, Juan Canaro, Julio De Caro, Edgardo Donato y Lomuto. Al frente de su propia orquesta grabó un disco junto a la cantante Susy Leiva.
Asimismo, escribió arreglos para la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires de temas de Gershwin y Henry Mancini o piezas popularizadas por Frank Sinatra y Chabuca Granda. Para sus pares, fue un músico muy especial porque tocaba, componía y, sobre todo, orquestaba, sin haber tenido formación académica.
Todo lo consiguió de manera autodidacta. Darré frecuentó el ámbito de la Academia Porteña del Lunfardo y este es el recuerdo de uno de sus fundadores, León Benarós, que aparece en la semblanza publicada en el portal Todo Tango. “Antes de conocerlo personalmente me llamaron la atención artículos suyos publicados en la Revista Continente en la cual también yo publicaba.
Luego nos tratamos mucho tiempo por asuntos artísticos en SADAIC. Era un hombre pulcro, impecable, meduloso en sus opiniones.
Lo visité varias veces en su departamento de la calle Montevideo. Su caso me resultaba asombroso.
¿Cómo un hombre como él, por propio esfuerzo, sin estudios musicales de conservatorio, había llegado a dominar el solfeo, la armonía, el contrapunto, la dirección orquestal, hasta capacitarse para entrar en el difícil e intricado bosque de Wagner, en el que con toda facilidad se movía?”.El gran José Gobello, escritor e ilustre lunfardista (también fundador de la Academia), aportó datos al respecto. “Fue quien le dio carácter y estilo a la orquesta de Mariano Mores y fue arreglador y consultor de la Banda Sinfónica de la Armada, de la Banda Sinfónica Municipal y de la Banda Sinfónica de la Policía Federal. Fue un profesional altamente capacitado”.Asimismo, con mucha suspicacia, en la semblanza de Darré, fallecido en 1991, escribió: “Compuso una buena cantidad de temas entre tangos, valses y canciones de diversos ritmos según figuran registrados en Sadaic, solamente citaremos ‘Un solo adiós’, que registrara él mismo dirigiendo una orquesta para acompañar a la cancionista Susy Leiva y ‘La calle maldita’, grabado en 1950 por Osvaldo Fresedo.
Pero tuvo un tema famoso que cantaron o tararearon gran parte de los argentinos sin saber quién era su autor. Le pertenece en música y letra la marcha del mundial de fútbol, disputado en 1978 en nuestro país.
Pero hubo quien no estuvo conforme con la letra. Desconocemos quien fue, pero su comentario fue que exageró con aquello de ’25 millones de argentinos jugaremos el mundial’“.Así como el tema de Morricone no es una pieza bailable pero invita a mover el cuerpo emulando la marcha de un soldado, lo que escribió en letra y música Darré fue hecho a la medida del gobierno militar.
Para el 1 de junio de 1978, día que inició el Mundial de Fútbol en la Argentina, no había datos actualizados de población. No obstante, sobre la base del Censo Nacional de 1970, que dio una población de unos 23.300.000 millones de personas, se podía proyectar un número para redondear los 25 millones que se mencionan en la canción.La consigna inicial era que no sólo jugarían el mundial los once que iban a salir a la cancha en cada partido (así lo proponía cada vinilo de 78 rpm que se vendía con la imagen del mundialito).“25 millones de argentinos, jugaremos el mundial. / Mundial, la justa deportiva sin igual. /Mundial, un grito de entusiasmo universal./ Vibrar, soñar, luchar, triunfar, luciendo siempre sobre la ambición y la ansiedad, temple y dignidad”.Darré había logrado una mixtura entre una marcha militar, incluso con giros y estructura de algunos himnos patrios consagrados a batallas o a próceres, con el tono que en esa década se le daba a algunas canciones de películas argentinas destinadas al entretenimiento.
No obstante, la épica chovinista de los 25 millones como representación de un pueblo absolutamente unido en 90 minutos de juego, contrastaba con el clima social y político de esos años. Al mismo tiempo que se jugaba el Mundial crecían las denuncias por las violaciones a los derechos humanos, fuera de las fronteras de la Argentina, que terminaron siendo juzgadas con el retorno de la democracia.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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