Hernando “Mono” Tovar tiene 89 años y fue parte de la primera selección colombiana que jugó un Mundial. Hoy, entre destellos de memoria, todavía recuerda aquel equipo que en 1962 conquistó al país sin ganar un solo partido.El "Mono" fue parte de la delegación de 22 jugadores que estuvo presente en el Mundial de Chile 1962.Santiago Ramírez MarínEn una habitación de su casa, Hernando “Mono” Tovar guarda una parte de la historia del fútbol colombiano.

Son recortes de prensa amarillentos, fotografías, recuerdos y viejos titulares que hablan de un Mundial disputado hace más de seis décadas. El exfutbolista los pasa uno por uno, despacio y con detalle.A sus 89 años, Tovar observa esas páginas con atención.

Sus palabras ya no siempre alcanzan para construir frases completas y muchas historias permanecen atrapadas en silencios largos. Pero cuando le acercan una fotografía del 4-4 contra la Unión Soviética, algo cambia: los ojos se le quedan fijos en el papel, como si por un instante volviera a estar ahí, en Arica, en esa tarde de junio de 1962 en la que Colombia casi le ganó al mejor arquero del mundo.

El "Mono" fue parte de la delegación de 22 jugadores que estuvo presente en el Mundial de Chile 1962.Santiago Ramírez MarínSus ojos recorren las páginas, se detienen en una imagen, avanzan hacia otra. Cuando le preguntan por aquellos días, las respuestas suelen ser breves.

No obstante, algunos nombres emergen con naturalidad: Carlos “Copetín” Aponte o Jaime Silva. Más tarde aparecen Efraín Sánchez, Marcos Coll y otros compañeros de aquella selección. “El fútbol es mi vida”, dice en algún momento.

Y, frente a una foto con la camiseta de Independiente Santa Fe, sonríe apenas: “siempre Santafecito”.La sonrisa más completa de la tarde, no obstante, no la provoca ningún periódico. La provoca el perro de la casa, que se acerca y se le sube encima.

Ahí Tovar se ríe entero, lo acaricia y lo mima.Entre esos dos extremos, el perro y los periódicos amarillos, transcurre hoy la memoria de uno de los cuatro sobrevivientes de la primera selección de Colombia que disputó una Copa del Mundo. Uno de los 22 hombres que viajaron a Chile en 1962, cuando los futbolistas todavía cargaban su historia en una maleta, y regresaron convertidos en héroes por haber conseguido apenas un empate.El "Mono" fue parte de la delegación de 22 jugadores que estuvo presente en el Mundial de Chile 1962.Santiago Ramírez MarínEl sobreviviente santafereñoTovar nació el 17 de septiembre de 1937 en Girardot, pero pasó buena parte de su infancia en Cali antes de llegar a Bogotá para estudiar.

Fue en la capital donde el fútbol terminó convirtiéndose en su destino. Debutó profesionalmente en 1954, con apenas 16 años, en un clásico contra Millonarios.

Con el tiempo se convirtió en titular y en una de las piezas más confiables del equipo cardenal: un volante de ida y vuelta, trabajador, disciplinado y generoso en el esfuerzo, una clase de jugador que pocas veces ocupa las portadas, pero que resulta indispensable para cualquier entrenador.Con Santa Fe conquistó los campeonatos de 1958 y 1960, integró el plantel que alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores de 1961 y terminó disputando más de 200 partidos con la camiseta albirroja. Para muchos sigue siendo uno de los grandes referentes históricos de la institución cardenal.Ese recorrido lo llevó, en 1962, a integrar el plantel que Adolfo Pedernera preparó para Chile.Hoy, más de seis décadas después de su retiro, conserva buena parte de las costumbres que marcaron su vida.

No le gusta que lo ayuden y camina todos los días. Sigue atento a la actualidad deportiva y mantiene contacto con antiguos futbolistas, dirigentes y amigos.

Una vez al mes participa en reuniones que se han convertido en una especie de ritual, donde aparecen nombres históricos del fútbol colombiano y las anécdotas parecen no agotarse. Su familia asegura que ese vínculo permanente con la gente y con el deporte ha sido una de las claves de su vitalidad.El "Mono" fue parte de la delegación de 22 jugadores que estuvo presente en el Mundial de Chile 1962.Santiago Ramírez MarínEl equipo de PederneraLa base del plantel estaba compuesta por jugadores conocidos dentro del país, pero prácticamente desconocidos en el exterior.

Santa Fe aportó la columna vertebral del equipo con Francisco “Cobo” Zuluaga, Carlos “Copetín” Aponte, Jaime Silva, Héctor “Zipa” González, Jairo Arias y el “Mono”. América contribuyó con figuras como Marcos Coll y Luis Carlos Paz.

También estaban Efraín “Caimán” Sánchez, Ignacio Calle, Marino Klinger, Antonio Rada, Rolando Serrano y Delio “Maravilla” Gamboa, nombres que terminarían convertidos en referentes históricos.La clasificación tampoco parecía probable. Inicialmente Colombia debía enfrentar a Bolivia y Perú en una fase eliminatoria, pero la retirada boliviana simplificó el camino.

Quedó una serie directa contra Perú, uno de los equipos fuertes del continente. Pocos creían en las posibilidades colombianas.

No obstante, el conjunto de Pedernera sorprendió: luego de los dos partidos de la serie, logró la clasificación para Chile 1962, convirtiéndose en la primera selección de Colombia que obtenía un cupo para una Copa del Mundo. Para un país que jamás había estado presente en el máximo escenario del fútbol, aquello ya representaba una hazaña.3 junio 1962, estadio Carlos Dittborn, Arica, fase final Mundial Chile 1962, URSS 4 (Valentin Ivanov (2)Igor Chislenko, Viktor Ponedelnik) Colombia 4 (Hermán Aceros, Marcos Coll (gol Olímpico), José Rada, Marino Klínger).

Las siglas CCCP en las camisetas de los soviéticos… pic.twitter.com/UtPrp8Y4LH— Antonio Ubilla (@AntonioUbilla1) June 3, 2026 El fútbol de entonces era muy distinto al actual. La preparación se llevó a cabo en la Escuela de Caballería de Usaquén, donde los jugadores convivieron durante meses en instalaciones militares, se bañaron con agua fría y cumplieron exigentes rutinas físicas, entre ellas subir corriendo hasta Monserrate bajo las órdenes del preparador físico de la selección, José Claudio Costanzo.Los viáticos eran modestos y muchos futbolistas debían pensar en su futuro laboral mientras defendían la camiseta nacional.

El viaje a Chile también reflejó aquellos tiempos: la delegación recorrió la ruta Bogotá-Lima-Tacna, y de ahí los últimos 62 kilómetros hasta Arica los hizo en bus.El Mundial inició el 30 de mayo de 1962. El debut fue contra Uruguay, campeón del mundo apenas doce años antes.

Colombia sorprendió tomando ventaja gracias a un penal convertido por Francisco Zuluaga, pero terminó perdiendo 2-1. La diferencia de experiencia fue evidente, al igual que la dureza de los uruguayos, y el partido dejó secuelas físicas importantes.Cuatro días después llegó la tarde que cambiaría para siempre la historia del fútbol nacional.

El rival era la Unión Soviética, vigente campeona de Europa y una de las grandes favoritas del torneo. En el arco estaba Lev Yashin, la legendaria “Araña Negra”, considerado por muchos el mejor portero de todos los tiempos.

La lógica indicaba una derrota contundente y durante buena parte del encuentro pareció que así sería.Los soviéticos se pusieron arriba 4-1 y todo apuntaba hacia una goleada. No obstante, cuando el partido parecía sentenciado, llegó la jugada inmortal.

Marcos Coll ejecutó un tiro de esquina que nadie logró despejar. El balón tomó vuelo y terminó entrando directamente al arco defendido por Yashin.

Fue un gol olímpico, el único registrado en toda la historia de los mundiales. Aquel tanto significó el 4-2 y encendió la reacción colombiana.

Después llegaron los goles de Antonio Rada y Marino Klinger para completar una hazaña que parecía imposible y sellar el histórico empate 4-4 en el segundo partido.Durante años, una frase resumió el sentimiento nacional. Las letras CCCP que aparecían en el uniforme soviético pasaron a interpretarse humorísticamente como “Con Colombia Casi Perdemos”.

Era una exageración patriótica, por supuesto, pero reflejaba el orgullo de un país que acababa de descubrir que había con que soñar a futuro.El Mundial terminó pocos días después con una derrota 5-0 con Yugoslavia, selección que acabaría ocupando el cuarto lugar del torneo. En términos estadísticos, el balance fue discreto, pero la historia rara vez se escribe únicamente con estadísticas.El valor del debutCuando la delegación regresó a Colombia, encontró algo inesperado.

En el aeropuerto la esperaban cientos de personas y, a medida que avanzaba por las calles, aparecían aplausos y muestras de afecto para un equipo que, en términos estrictamente deportivos, no había ganado un solo partido en el Mundial. En 1962, el empate con la Unión Soviética fue interpretado como una demostración de que Colombia estaba escribiendo una des las páginas más importantes en su aún muy corta historia en los Mundiales de fútbol.Pasarían 28 años antes de que el país regresara a una Copa del Mundo.

Por eso aquella selección adquirió dimensiones casi míticas. No solo fue la primera en disputar un Mundial; fue la que abrió el camino para todas las que vinieron después.No siempre llegan las palabras ni aparecen las historias completas, pero al “Mono” todavía le surgen algunos nombres, algunas caras y algunas imágenes.

Las suficientes para recordar que estuvo allí, que formó parte de la primera selección de Colombia que jugó un Mundial y que compartió vestuario con hombres que terminaron convertidos en leyendas. Y las suficientes, también, para que una vieja fotografía en blanco y negro le encienda algo en la mirada seis décadas después.Siga a la nueva versión digital de la sección deportiva de El Espectador.El Espectador🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?

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