“No estaba preparado para ganar“. La frase, contundente y cruda, retumbó en la noche de San Antonio, mientras el vestuario de los Knicks (y la ciudad de Nueva York, a 2540 kilómetros) era una fiesta.

La sentencia perteneció al francés Victor Wembanyama, la estrella de los Spurs, que desaprovecharon las oportunidades a lo largo de las Finales de la NBA y se quedaron con las manos vacías luego de caer con el equipo neoyorquino por 94-90, resultado que definió la serie (4-1). Wembanyama sumó 19 puntos, 14 rebotes y 5 tapones, pero perdió el duelo frente a la figura rival, Jalen Brunson, que estuvo imperial con 45 puntos.

El gigante de 2,24 metro y 22 años quedó muy cerca de alcanzar el primer anillo de una carrera que promete ser legendaria, pero deberá trabajar mucho en ella. “Obviamente no estábamos preparados para ganar, yo no estaba preparado para ganar un anillo, es evidente”, expresó el líder de los Spurs, uno de los planteles más jóvenes en llegar a las Finales. “Son los errores, no nos falta talento ni capacidades, pero cometemos demasiados errores, yo cometo demasiados errores”, admitió Wemby, que en momentos clave falló tiros y perdió pelotas.Este sábado por la noche, en San Antonio, con Gregg Popovich y Tim Duncan como espectadores en uno de los palcos del AT&T Center, Wembanyama tuvo su actuación más opaca en ataque, fallando 12 de sus 19 tiros de campo y sin resolución en el último cuarto, con sólo 3 puntos. “Es la mayor lección de mi vida. Voy a aprender más que nunca.

Quiero mantener la mente fresca, conservar el control del juego todo el tiempo. Eso es lo que destaca en Jalen Brunson”, expresó Wemby, elogiando al base de los Knicks, elegido el MVP de las Finales.Y apuntó: “Hay demasiados momentos en los que soy pasivo, en los que no tengo el control del juego que me gustaría tener y eso me cuesta”.

Wemby reconoció estar “frustrado” por el hecho de que, ahora mismo, lo separan “al menos cien partidos” de una posible nueva final de la NBA en 2027. “Voy a tener que guardar este sentimiento dentro de mí, bajar revoluciones y rendir al máximo durante cien partidos (...) Una de las cosas que he aprendido es que el margen de error es muy estrecho. Dominamos la mayor parte de la serie, pero nuestros errores fueron castigados con dureza.

No podemos tener altibajos tan grandes”, reconoció la figura de un equipo tan talentoso como joven, que sin dudas volverá a hacer ruido en el futuro. La era Wemby de la NBA parece estar en marcha: el jugador nacido en la comuna francesa de Le Chesnay ganó -por unanimidad- el premio al Jugador Defensivo del Año esta temporada, terminó tercero en la votación al Jugador Más Valioso y fue elegido al primer equipo All-NBA por primera vez de lo que podrían ser muchas veces, si todo sale según su plan.

Apenas es su tercer año en la NBA. No es que todas las estrellas ganaran de inmediato.

Michael Jordan tardó siete temporadas en conquistar su primer título; LeBron James necesitó nueve años. Jerry West requirió 12 años para lograr su único título.

John Stockton y Karl Malone nunca consiguieron uno. Charles Barkley, Chris Paul y Carmelo Anthony tampoco lo lograron.

Wembanyama tiene todo para escribir el futuro. Lo mejor del partido que definió el título