Un golpe que abre interrogantes sobre el futuro del Tren de Aragua, la banda que estiró sus tentáculos por toda la región
LA BANDA.— BOGOTÁ.– Estados Unidos asombró al mundo con su segunda gran operación militar en Venezuela. En esta ocasión, el objetivo no era la dictadura chavista, sino el “Niño Guerrero”, mítico líder del Tren de Aragua, mafia transnacional surgida en la cárcel de Tocorón, a dos horas de Caracas.Desde sus instalaciones, reconvertidas en comandancia general del grupo terrorista, con discoteca, restaurantes, piscina, oficinas bancarias y hasta un zoológico, los “soldados” de Héctor Rusthenford Guerrero se distribuyeron por las Américas, incluso cruzaron el océano para llegar a España, escondidos entre la diáspora gracias a la connivencia de la revolución chavista.En Tocorón nadie volvió a llamar a Flores por su nombre.
El “Niño Guerrero”, con una recompensa cifrada en cinco millones de dólares, se convirtió en un caudillo misterioso capaz de tejer una gruesa tela de araña donde cabía casi todo: microtráfico de drogas, contrabando de oro, extorsión, trata de personas, prostitución, venta de armas, sicariato y secuestros. A su lado, Johan Petrica y Giovanny San Vicente, lugartenientes del gran líder, valorados por Washington en cuatro millones de dólares de cada uno.La década gloriosa del Tren de Aragua, con varios miles de integrantes, elevó al grupo del Niño Guerrero a los altares de la delincuencia continental, en competencia con los cárteles mexicanos, las guerrillas colombianas y las maras centroamericanas.Mientras que la presencia del Tren de Aragua en Estados Unidos ha sido relevante sobre todo para el relato de la Casa Blanca para perseguir emigrantes, la actividad criminal de las sucursales de la banda transnacional en Chile y en Perú ha elevado como nunca antes los índices de inseguridad de los dos países andinos.
El punto culminante para la Fiscalía de Chile es la investigación por el secuestro, tortura, ejecución y enterramiento ilegal del teniente rebelde venezolano Ronald Ojeda en Santiago de Chile, ocurrido en Santiago de Chile en 2024. El propio fiscal indicó directamente a Diosdado Cabello, ministro de Interior de Delcy Rodríguez y jefe del aparato represivo, de haber contratado al Tren de Aragua para que llevara adelante el operativo criminal a más de 7000 kilómetros de Caracas.En Perú, las fechorías del Tren de Aragua y de grupos cercanos a ellos, como Los Gallegos, convirtieron la lucha contra el crimen y la inseguridad ciudadana en uno de los principales temas de la campaña presidencial, incluso la mano dura contra el crimen como principal bandera de la populista Keiko Fujimori, quien acaricia el Sillón de Pizarro luego de tres derrotas consecutivas.Una de las principales incógnitas del operativo llevado a cabo en la zona salvaje del sur del Orinoco es cómo puede afectar a una estructura tan amplia.“La muerte de Niño Guerrero representa un duro golpe para el Tren de Aragua.
Este individuo era el cerebro delictivo de esa organización. Era el que planeaba las acciones criminales y la obtención de dinero diversificando acciones delictivas, así como la expansión internacional de la banda” precisó a LA NACION el criminólogo Luis Izquiel, uno de los grandes conocedores del universo criminal venezolano. “Luego de su muerte, por esas razones, va a ser difícil que ocurra como en otras organizaciones delictivas, en las que si el líder es abatido, es sustituido con cierta facilidad por uno de los lugartenientes.
Eso va a ser difícil que ocurra en el Tren de Aragua por las características personales que tenía alias Niño Guerrero”, agregó.Quien se lo iba a decir a quien parecía un malandro de poca monta en su natal Maracay (capital de Aragua), un joven alocado que mató a un policía en 2005, cuando a Venezuela se la devoraba la mayor violencia urbana del planeta, capaz de asesinar cada 20 minutos. Luego de una primera fuga de Tocorón, regresó a su cárcel favorita, condenado a 17 años por homicidio y tráfico de armas de guerra, para convertirse en el jefe de un grupo que inició a sonar en los medios como la primera gran banda venezolana, hasta ese momento caracterizada por la existencia de grupúsculos que se disputaban los distintos territorios.Una característica a la postre heredada, agrupada y trasladada a los países de la región, lo que abre una ventana de salvación para los jefes locales del Tren de Aragua.“Con las células que operan en América Latina y en otras partes del mundo puede ser un poco diferente, porque las mismas han obtenido un cierto grado de independencia que las puede hacer menos vulnerables a la muerte de Niño Guerrero.
Pero está por verse”, vaticinó Izquiel.El segundo interrogante que abre la operación en el estado Bolívar es si la narcoguerrilla colombiana puede moverse igual de tranquila en el santuario venezolano que les proporcionó Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Unas dudas que se multiplican con la posible llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia colombiana, ya que de momento encabeza las encuestas.“Lo que ocurre forma parte de una reconfiguración geopolítica mucho más amplia.
La doctrina Monroe 2.0 anunciada por Washington ha decidido recuperar el control estratégico del hemisferio y eliminar aquellos actores que considera amenazas para su seguridad”, profundizó el analista político Walter Molina Galdi.“El Tren de Aragua era uno de ellos. Por eso la neutralización de su principal líder no fue simplemente una operación contra una banda criminal; fue un mensaje dirigido a múltiples destinatarios dentro y fuera de Venezuela”, agregó.El Ejército de Liberación Nacional (ELN), que incluso ha contado con el respaldo de Caracas en su disputa territorial con las disidencias de las FARC, y Segunda Marquetalia, acusada de estar detrás del asesinato del senador Miguel Uribe, han puesto sus barbas guerrilleras en remojo.La primera, incluso, tiene presencia en la zona de las minas de oro, lo más parecido al Far West del norte pero sin ningún ápice de romanticismo.
Los “elenos” también han participado en los estados fronterizos venezolanos con Colombia en la estrategia de control social del chavismo, incluso en su tiempo repartían las famosas cajas CLAP de comidas subvencionada.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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