Mondo Cane: Tras los pasos de Alcibíades

SANTA ROSA.— Por Ing. Javier Mariano García Guerrero*Bienvenidos a Mondo Cane, el espectáculo global de un país que transita su hora más surrealista, donde los hilos del destino público no se tejen en los pasillos del Congreso ni en los despachos ministeriales, sino en el éter esotérico de la clonación canina.Allí, en la cúspide del poder, las extravagancias de Javier Milei, un verdadero “perro verde” y sus mastines clonados en laboratorios norteamericanos operan como el síntoma definitivo de una época.
No se trata de una simple excentricidad; es la elevación del can a la categoría de consejero de Estado, de oráculo metafísico que valida el desguace social. Mientras las dinastías genéticas clonadas demandan caniles presidenciales climatizados y dietas de altísima gama, el tejido social que sostiene la geografía nacional padece el hambre de los hijos bajo el peso de un ajuste sin precedentes.Para amortiguar el impacto de esta desconexión lisérgica, el dispositivo oficial ha desplegado su infantería más fiel: el "periodismo caniche".
Una caterva de cronistas falderos, adiestrados en el arte de la caricia y el movimiento de cola servil, que confunden la interpelación al poder con el ronroneo cortesano. Son los encargados de blindar la locura, de aplaudir el desplante y de devaluar la crítica ciudadana, reduciéndola al lamento inútil de quien se pasa el día ladrandole a la luna frente a un poder lejano, indiferente e inalcanzable.A la cabeza de esta comparsa de ladridos mediáticos asoma el vocero Manuel Adorni, cuya desvergonzada pretensión consiste, sistemáticamente, en meternos el perro a las apuradas en cada conferencia matutina.
¿Alcanzará con ensayar este cinismo a desviar la atención de la vida perra que llevan muchos mintiendo socarrona e impunemente?La estrategia, es un burdo plagio a la antigüedad clásica. Cuatro siglos antes de Cristo, el brillante y amoral general ateniense Alcibíades diseñó la primera gran cortina de humo de la que se tenga registro.
Dueño de un perro descomunal, bellísimo y poseedor de una frondosa cola que era la admiración de toda Grecia, Alcibíades decidió un buen día, de manera deliberada, cortársela por completo. El Ágora estalló en indignación, las tabernas se poblaron de quejas y sus propios amigos corrieron a decirle que toda Atenas lo repudiaba por semejante crueldad.
El estratega, con una sonrisa cínica, les respondió: "Sé perfectamente lo que dicen. Pero eso es exactamente lo que yo quería.
Prefiero que los atenienses hablen de la cola de mi perro, a que se pongan a murmurar sobre las peores cosas de mi gestión".En la actualidad, la "cola del perro" de Alcibíades se multiplica en cada tuit oficial, en cada insulto y en cada pelea inventada. Saben que dándole a la masa un can mutilado del cual hablar, compran el silencio y la distracción necesarios para seguir adelante con sus ambiciones sin que nadie les pida cuentas.Esta troupe gubernamental y sus entusiastas segundones provinciales han adherido de forma tardía, torpe y traidora, a la escuela filosófica del cinismo histórico.
El griego Diógenes de Sinope, iniciador de estas conductas, alababa a los canes por su espontaneidad brutal y su desprecio por las convenciones sociales. De allí derivó el vocablo kynikos (cínicos), que significa "perrunos".
Sus acólitos modernos, han copiado la desvergüenza y el desenvolvimiento público del filósofo, pero omiten copiar su austeridad. Son celosos guardianes de sus cajas (sus verdaderas guaridas) y repiten en silencio la máxima de Diógenes, quien se ufanaba de ser un falsificador de monedas.
Mientras cometen excesos, miran a la sociedad con ojos de perro apaleado cuando los descubren, pero vuelven a la carga con total desparpajo al grito de su clásica frase: "¿Ven cómo no pasa nada?".Los funcionarios procesados por diversos delitos, los acusados por el cobro de coimas y dádivas avanzan sin pestañear. Se descubren prebendas incompatibles con la ley de ética pública y beneficios económicos para parientes y amigos, y la respuesta gubernamental es la promoción.
Al fin y al cabo, Calígula nombró cónsul a su caballo Incitato. Un sector de la sociedad argentina prisionera de sus odios antagónicos y su vocación colonial parece soportarlo todo a condición de que puedan fugar sus rentas, adoptando la resignación sumisa de quien prefiere no morder la mano de quien le da de comer, aunque esa mano apenas le arroje migajas de un banquete ajeno.Es vital distinguir el cinismo de la hipocresía.
La hipocresía es el tributo que la maldad rinde a la virtud; reconoce la existencia del bien y del mal, y por eso finge. El cínico, en cambio, niega la existencia misma del bien común; es perversamente amoral.
Miguel de Unamuno sostenía que el cinismo es la peor de las hipocresías porque se disfraza de honestidad brutal para justificar la crueldad. Los cínicos actuales utilizan el discurso no para debatir, sino para aplacar las reacciones, desviando la atención hacia la mutilación de la realidad mientras resguardan la recaudación de sus cajas.El gobierno exhibe, en términos gramscianos, un cesarismo regresivo fundado en su propia Santísima Trinidad: el control absoluto de la caja (el nuevo Dios Padre), el Verbo violento que renueva el relato épico, y el Espíritu Santo que enriquece a los propios, asistidos por un ángel exterminador encargado de cancelar cualquier otredad disidente.El tiempo de los lugares comunes autocomplacientes como "acá no trabaja el que no tiene ganas" ha pasado.
No habrá paz social ni democracia plena mientras la desigualdad excluya de la alimentación sana a porciones crecientes de la población. Es hora de preguntarnos en qué nos estamos transformando al convivir con esta realidad, recordando la advertencia de Epicuro: "Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o de un lobo".
En este Mondo Cane, corremos el riesgo de terminar devorándonos entre nosotros mientras seguimos discutiendo, hipnotizados, la cola cortada del perro.* Director de Proyectos de Investigación Universitaria financiados por el BID y organismos de Brasil, España y Francia.
Information from La Arena (La Pampa). Edited by: Noticias Today.
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