SANTA ROSA.— El referente de Identidad Peronista, Jorge Lezcano, cruzó a la diputada vernista Noelia Sosa. La acusó de buscar un posicionamiento personal y de intentar desgastar al Gobierno provincial.Tal como comunicó LA ARENA en su edición impresa de este sábado, durante la audiencia pública por El Medanito, Sosa expresó su rechazo a la aprobación del informe final ambiental por considerar que no cumple con los requisitos establecidos en la normativa vigente.

Particularmente, hizo hincapié en los procedimientos para abandonar pozos.Esta postura fue reforzada posteriormente con un comunicado de prensa girado a los medios. Allí,planteó que “se ha violado –en forma total y flagrante- la Ley Provincial n° 3.018 y el Decreto Reglamentario 2229/19 que regula los procedimientos de saneamiento ambiental de pozos hidrocarburiferos abandonados o a abandonar, situación que condiciona negativamente la aprobación del IFE”.También apuntó a “la responsabilidad de los funcionarios públicos con competencia específica para cumplir y hacer cumplir las normas ambientales, cuando no han cumplido con sus obligaciones funcionales, teniendo en cuenta los riesgos ambientales reales que se generarán como consecuencia de la violación de la Ley N° 3.018 y el Decreto N° 2.229.“Concluimos expresando sobre la oposición a la aprobación del Informe Final Ambiental porque no cumple con la Ley, pero asimismo dejamos formalmente planteada la necesidad de que se determine la eventual responsabilidad administrativa, funcional y legal de quienes, teniendo el deber de controlar el cumplimiento de la normativa ambiental vigente, permitieron que estas irregularidades llegaran hasta esta instancia”, completó.Dura respuesta.Quien salió al cruce de Sosa fue Lezcano, con un duro comunicado. “Las diferencias y las críticas forman parte de la construcción política.

Dinamizan la acción institucional y son necesarias cuando buscan corregir errores, aportar miradas y fortalecer un proyecto colectivo. Pero cuando las objeciones se vuelven permanentes, sistemáticas, personalistas y reiteradas, y terminan amplificándose, sistemáticamente, por quienes tienen como único objetivo el desgaste de una gestión dejando de asumir toda responsabilidad partidaria, surge una pregunta que merece hacerse desde el compromiso: ¿estamos frente a una preocupación genuina o ante una estrategia de posicionamiento político personal?”, planteó el referente de Identidad Peronista.Lezcano aclaró que “la crítica interna es legítima.

Lo que resulta preocupante es sentir que se pierde el equilibrio, y que esa crítica deja de estar orientada a la construcción para convertirse en un ejercicio permanente que tiene como objetivo el desgaste. Allí comienza a diluirse la frontera entre el aporte sincero y una actitud que, por ingenuidad o por cálculo, termina siendo funcional a los intereses de quienes pretenden debilitar el proyecto colectivo que compartimos en el peronismo”.Consecuencias.Lezcano advirtió que “en política no solo importan las intenciones; también importan las consecuencias.

La reiteración de cuestionamientos que omiten los canales partidarios e institucionales y encuentran eco inmediato en sectores opositores generan un daño que excede a las personas y afecta al conjunto. Porque cuando se trabaja para debilitar la gestión, se debilita también la herramienta política construida durante años para defender los intereses de la Provincia y de su gente”.“Las diferencias deben expresarse en los ámbitos de la institucionalidad y la democracia internos, deben ordenarse dentro de la dinámica y la lógica partidaria.

La búsqueda permanente de diferenciación, cuando se transforma en un fin en sí mismo, corre el riesgo de privilegiar proyectos individuales por encima de la responsabilidad colectiva”, continuó.El dirigente remarcó que “ningún interés personal, ninguna ambición circunstancial y ninguna construcción individual pueden estar por encima del proyecto común que nos permitió construir una provincia con identidad, desarrollo y fortaleza del Estado. La diversidad de miradas es una virtud.

La desmesura y el desequilibrio son siempre un riesgo. Y cuando ese riesgo termina favoreciendo a quienes quieren erosionar lo construido, la responsabilidad política exige reflexionar sobre los límites entre la crítica necesaria y una dinámica que, consciente o inconscientemente, puede terminar siendo funcional a intereses ajenos al proyecto que decimos integrar.

Y es aquí donde, en mi afán de construir, elijo pensar que es el desvarío ingenuo de una persona que solo busca posicionarse”.