Intestino y sueño: la increíble conexión entre microbiotay descanso

¿Hambre o algo más? Señales que el cuerpo manda… y que solemos malinterpretarCena mejor, duerme mejor: Lo que tu plato hace por tu descansoPescado más allá de Semana Santa: por qué merece un lugar en tu mesaCuando hablamos de dormir mejor, solemos pensar en apagar pantallas, tomar menos café o tener una rutina nocturna.
Y sí, todo eso ayuda. Pero hay un protagonista del sueño que rara vez recibe atención: tu intestino.
Puede sonar extraño. Después de todo, ¿qué tendría que ver una bacteria intestinal con que te despiertes a las 3 de la mañana o que te cueste conciliar el sueño?
Más de lo que imaginas.MIRA: Intestino permeable: entiende cómo funciona realmente la barrera intestinalEn los últimos años, la ciencia ha descubierto que existe una comunicación constante entre el intestino y el cerebro. A esta autopista de información se le conoce como el eje intestino-cerebro, una red compleja donde participan el sistema nervioso, el sistema inmune, hormonas y, por supuesto, la microbiota.
¿Y qué es la microbiota? Es una comunidad de billones de microorganismos que viven principalmente en el intestino.
Y aunque solemos asociarla con la digestión, sus funciones van más allá. De hecho, participa en la producción y regulación de sustancias que influyen en el estado de ánimo, el estrés y el sueño.Uno de los ejemplos más conocidos es la serotonina.
Muchas personas la conocen como la “hormona de la felicidad”, aunque en realidad es un neurotransmisor. Lo interesante es que más del 80% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino.
Y aunque la serotonina intestinal no viaja directamente al cerebro, sí forma parte de un sistema de comunicación que influye en cómo nos sentimos y cómo descansamos. Asimismo, la serotonina es precursora de la melatonina, la hormona que ayuda a regular los ciclos de sueño y vigilia.Por eso, cuando la microbiota está desequilibrada, no solo puede afectar la digestión.
También puede influir en la calidad del sueño. Y aquí es donde aparece un círculo que muchas personas conocen bien: duermes mal, comes peor; comes peor, tu microbiota se altera; tu microbiota se altera y vuelves a dormir peor.
No es casualidad: es como funciona tu cuerpo. Se sabe que la falta de sueño se asocia con menor diversidad bacteriana, más inflamación y una peor regulación de la glucosa.
Al mismo tiempo, una microbiota menos diversa puede influir en procesos relacionados con el estrés y el descanso.Entonces, ¿cómo cuidamos esta relación?La primera respuesta probablemente no te sorprenderá: con tu alimentación. Las bacterias beneficiosas adoran la fibra.
Frutas, verduras, avena, frutos secos y granos integrales actúan como combustible para muchas de ellas. También los alimentos fermentados, como el yogur natural, el chucrut o el kéfir, pueden contribuir a una microbiota más diversa.
Pero la alimentación no es el único factor. El estrés, el sedentarismo, el uso innecesario de antibióticos y los horarios irregulares también pueden afectar este ecosistema.Y aquí viene un #datowellnessero: el sueño y la microbiota tienen una relación de doble vía.
Así como el intestino influye en el descanso, dormir bien también ayuda a mantener una microbiota más saludable. Es decir, cuando mejoras uno, muchas veces mejoras el otro.
El mensaje no es que todos tus problemas de sueño se resuelvan con un plato de lentejas. Pero sí que el intestino forma parte de la conversación.
La salud no ocurre por partes; el cerebro no trabaja aislado del intestino, y el intestino no trabaja aislado del sueño. Y cuando entendemos esas conexiones, empezamos a ver el cuerpo como realmente es: un sistema donde todo está mucho más conectado de lo que creíamos.
Así que te invito a que la próxima vez que pienses en dormir mejor, no solo mires tu almohada… también le des una mirada a tu plato. //
Information from El Comercio (Perú). Edited by: Noticias Today.
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