SANTA FE.— La ganadería argentina vive uno de los períodos de mayor valorización de su historia reciente. Impulsada por un fuerte incremento en los precios de la hacienda y por una favorable relación de intercambio con los principales insumos, la actividad moviliza inversiones cercanas a los 20.000 millones de dólares anuales y abre una ventana de oportunidades para los productores que logren mejorar la eficiencia de sus sistemas productivos.

La afirmación fue realizada por el ingeniero agrónomo Juan Elizalde, reconocido especialista en nutrición animal y producción ganadera, durante su exposición en el 13º Congreso Ganadero Rosario 2026, organizado por la Sociedad Rural de Rosario. Bajo el título “El boom ganadero ya llegó.

Estrategias para no dejar pasar la oportunidad”, el profesional analizó el contexto actual de la actividad y afirmó que el sector atraviesa una coyuntura inédita, marcada por valores históricos de la hacienda y nuevas posibilidades de inversión. Un escenario sin precedentes para la hacienda Durante su presentación, Elizalde remarcó que la ganadería se encuentra en una situación excepcional debido al fuerte aumento registrado en los precios del ganado en los últimos años. “El boom ganadero ya llegó.

¿Y ahora qué hacemos? La ganadería está en una situación que nunca antes se vivió”, indicó ante productores, asesores y empresarios del sector.

Como ejemplo, indicó que el precio del ternero pasó de 1,2 dólares a 4,6 dólares por kilo en apenas cuatro años, multiplicando casi por cuatro su valor y alcanzando niveles históricos. Una evolución similar registró el novillo, que pasó de cotizar 1,2 dólares por kilo a 3,4 dólares en el mismo período.

Según explicó, estos valores representan una mejora significativa para el negocio ganadero y configuran un escenario favorable para quienes buscan expandir o intensificar sus sistemas productivos. Una actividad que moviliza miles de millones de dólares Elizalde también puso en perspectiva la dimensión económica de la ganadería argentina.

Según sus estimaciones, la actividad genera un movimiento anual de aproximadamente 20.000 millones de dólares. Del total, unos 10.000 millones de dólares corresponden al valor del capital hacienda, mientras que otros 5.000 millones se destinan a gastos de estructura, entre ellos financiamiento, administración y costos indirectos.

Los restantes 5.000 millones de dólares están vinculados a gastos operativos y de producción. Dentro de este rubro, la suplementación alimenticia representa la mayor inversión, con cerca de 2.000 millones de dólares anuales.

A ello se suman las inversiones en pasturas y verdeos, que demandan alrededor de 1.060 millones de dólares por año; los gastos de comercialización, estimados en 755 millones; los salarios, con 700 millones; y la sanidad animal, que representa aproximadamente 440 millones de dólares anuales. Para el especialista, estas cifras reflejan la importancia estratégica que tiene la ganadería dentro de la economía agropecuaria argentina y el potencial que aún existe para seguir incrementando la productividad.

La eficiencia, clave para transformar precios en rentabilidad A pesar del favorable contexto de precios, Elizalde advirtió que el éxito económico no está garantizado únicamente por la valorización de la hacienda. “Estamos en presencia de altos precios de hacienda en dólares reales respecto de los últimos años. Asimismo, tenemos una buena relación de intercambio respecto a la mayoría de los insumos ganaderos”, explicó.

No obstante, remarcó que cada productor debe analizar cuidadosamente la estructura de costos y el margen bruto de su establecimiento para determinar la verdadera rentabilidad del negocio. En ese sentido, indicó que existen planteos productivos cuya rentabilidad continúa siendo baja e incluso negativa, especialmente cuando presentan deficiencias en productividad o en el manejo de los recursos.

Por ello, remarcó que el desafío para los próximos años será avanzar hacia sistemas más eficientes, con mayor nivel de intensificación y una correcta asignación de las inversiones. “La intensificación de los sistemas ganaderos y el destino de las inversiones son determinantes para mejorar tanto los resultados físicos como económicos”, concluyó. Con precios históricamente altos y perspectivas favorables para la producción de carne, el sector ganadero enfrenta una oportunidad única.

No obstante, los especialistas coinciden en que el verdadero diferencial estará en la capacidad de cada empresa para convertir ese contexto favorable en más productividad, eficiencia y rentabilidad.