Cuando todos los caminos de la noche conducían a Mentecato

POSADAS.— Para los más crecidos fue siempre un espacio de encuentro para descomprimir el peso del día; en los adolescentes, la posibilidad de estrenarse en un lugar accesible exclusivamente para los adultos -quién no manipuló su documento para reflejar una mayoría de edad que todavía no existía-. Eso sí, para generaciones enteras que pasaron por ese local de San Lorenzo casi La Rioja fue la manifestación de la felicidad entre copas y buena música.Cerró definitivamente sus puertas hace cinco años, el 15 de abril de 2021, después de más de tres décadas de ser uno de los reyes de la noche posadeña.
Abocado a cuestiones familiares que demandaban de su urgente atención, su propietario puso el punto final de ese escenario de los famosos Jueves Universitarios, de amores, reuniones que marcaron una era en Misiones, infidelidades, corazones rotos y alguna que otra riña.Si el lector aún no lo dedujo, confirmamos que estamos hablando de Mentecato, Mente, Divinamente, que fueron las distintas denominaciones que obtuvo de la gente a lo largo del tiempo. ¿Por qué rescatarlo hoy?
Es que luego de aquel cierre en el lugar habían quedado todos los elementos dispuestos como para ser abierto alguna vez, pero si hubo una chispa de que vuelva a ser protagonista de la noche allí, hace poco se apagó. El Templo se convertirá muy pronto en otro emprendimiento (casi opuesto), y aunque mantendrá parte de su identidad, se llevarán adelante bastantes modificaciones edilicias.Fabián Negrete, la mente creadora detrás del éxito no planeado, se confesó con El Territorio y recordó esos orígenes, rememoró anécdotas y reflexionó acerca del valor del trabajo.“Enseñanzas de vida tuve un montón y lo que me pasó con mi hijo me llevó a que tenía que estar encima de él y priorizar eso.
Esa fue la situación más fuerte de querer cerrar. Fue durísimo porque estábamos saliendo de la pandemia y empezamos a trabajar muy fuerte, justo había invertido todo de nuevo, había abierto el bar, no quería el boliche y después la pandemia se me volvió a transformar en boliche.
Habíamos arrancado muy bien y la gente que trabajaba conmigo quería tratar de que siguiéramos, que se iban a hacer cargo, pero yo sentía que no. No me arrepiento”, se sinceró.La última etapa, después de la renovación del bar.No hubo una gran despedida, el negocio quedó armado -como contábamos- con la esperanza de en algún momento retomar la actividad.
No obstante, ahora ronda por su cabeza la idea de hacer un evento más adelante, juntar a todos los DJ que pasaron por el boliche y el bar y poner la música que marcó las generaciones en cada etapa.“No lo tengo pensado, pero sí, obviamente que me hace ruido en la cabeza. Y después el conflicto mental que fue decir, ‘cierro un capítulo’.
Me costó mucho cerrar ese capítulo y dejar Mentecato, que en realidad yo nací ahí, esa era mi casa”, contó.Los caminos condujeron a la nocheEl conocido boliche surgió en 1986 como una hamburguesería (Nature) que permitía pasar el rato con amigos y hasta jugar al ping pong, se armaban intensos torneos. “Estaban ahí adentro, estábamos todos contenidos, porque yo también tenía 18 años en ese momento”, rememoró.Pero en esa casa familiar de San Lorenzo hubo antes un consultorio médico de su abuelo José Benigno y luego un local de venta de artículos odontológicos de su papá José Ramón.En ese primer negocio de hamburguesas se llegaron a vender cientos los días de Estudiantina en que se desfilaba por la calle Bolívar. Siete años después se convertiría en Mentecato.Fiesta de disfraces y otros eventos se hicieron entre sus paredes.“Mi papá también me acompañó y me dio las posibilidades, me dio el medio, me dio la posición.
Él había cerrado su negocio porque encaminó su vida para la parte política. Yo quería una hamburguesería, no como terminé como boliche, pero en la noche, la vida me fue llevando a eso y la gratitud de la gente, la gente siempre me respondió a todo lo que hice”, reconoció.Fueron, quizás, dos los hechos fortuitos que desencadenaron en que se convirtiera en lo que fue e hiciera historia en la noche posadeña.
En primer lugar, la posibilidad de ampliarse gracias a la compra de la propiedad lindante.“Era un pasillito, después empecé a organizar desfiles de moda, después hice un espacio VIP que era todo vidriado, habíamos puesto un vidrio muy grande que era irrompible y el negocio funcionaba hasta las 2.30, 3 de la mañana. Un día hubo una pelea dentro, personas grandes -uno de ellos era un director de un diario- y rompieron el vidrio”, acotó.Así, esa rotura del vidrio hizo que se unificaran los dos espacios.
Empezaron a hacerse cumpleaños, a bailar y a escuchar música, aunque en realidad fue primero la previa de otros boliches: Octavio y Power que estaban en ese entonces. “Todo siempre fue por accidente, yo quería un bar tranquilo y poner música. Eso era lo que a mí me gustaba”, reconoció quien empezó poniendo música en cumpleaños y en los tradicionales y extintos “asaltos estudiantiles”.La nostalgia de lo que se fueFue un lugar para descomprimir y compartir con amigos, escuchar buena música, bailar y beber.Según cuantificó el empresario, entre jueves y sábados llegaron a pasar por el boliche unas 3.500 personas.
El centro de la ciudad no fue ajeno a este flujo de gente y por su pista danzaron también muchas figuras nacionales que luego de sus shows en el Casino Club se pasaban a seguir la noche con unos tragos de por medio. Nombró a Sergio Denis, Adrián Otero y su Memphis La Blusera, la Mona Giménez, Jorge Lanata, Aníbal Pachano y otros más.“Lo bueno de todo eso es que fueron muchas generaciones y lo lindo es que te encontrás con la gente en la calle y te piden que vuelvas, que hagas algo.
Siempre te queda ese saborcito a más. Por ahí uno extraña, porque a todos nos cuesta soltar cosas en la vida, me cuesta soltar lo que a mí me dio tanto, tantas alegrías”, remarcó.Una de las cosas más locas que le pasaron fue llamara para conectar un servicio y quien recibió la llamada residiendo en otra provincia al constatar la dirección le dice: “Pasé los mejores momentos de mi vida ahí”.“Me he encontrado gente que me identifica como Mentecato, no como Fabián, me dicen, ‘Uh, yo me puse de novio’, ‘yo ahí le encontré a mi mujer’”, compartió.Dentro de esas paredes también se orquestó la creación de la Renovación, los fundadores de este espacio político realizaban sus reuniones en el bar. “Me pongo del otro lado y no marqué solamente la noche en la diversión de Posadas, que se haya generado un espacio político que gobernó tanto tiempo en la provincia y vos sentís como que algo te mueve adentro.
Lo que me caracterizó toda mi vida fue mantener en reserva las cosas, no contar lo que pasó en la noche porque de anécdotas tengo un montón, de historias, de gente, de todo ha pasado”, expresó al respecto.No perder la identidad y no dejar de soñar es la premisa de Negrete para construir un proyecto.“Todas las personas, el ser humano en sí, tiene el recuerdo del momento que mejor pasó. Yo vendo ilusiones y si vendo ilusiones, la mejor ilusión que tengo es vender a través de la música, trataba de hacer lo mejor posible para que la gente pase de la mejor manera”, relató.Así, supo elegir los DJ de sus noches, la música que sería protagonista “y obviamente que mi trabajo era vender alcohol, que te desinhibe para bien y para mal”.“Lo más fuerte mío fueron los Jueves Universitarios.
Es el momento de que salís de tu casa, te creés grande y tenés libertades de poder hacer lo que quieras. Ese paso que se dio era para muchos empezar a tomar alcohol y es lo que yo siempre digo, que a la gente le gusta lo prohibido.
Ahí es donde uno tiene que trabajar mucho y tener mucho cuidado de lo prohibido”, contó.Respecto de la música, ponderó la elección de los DJ del momento que supieron poner las piezas adecuadas para que todos tengan recuerdos felices, “por eso salen todas las fiestas del encuentro, del recuerdo, por la historia de esa música”.Negrete transitó por los estudios de odontología, abogacía, turismo pero se decidió por el rubro gastronómico y abandonó los libros académicos. Con un espíritu siempre emprendedor que aprendió de los Negrete que lo antecedieron, supo vender globos e inflables para playa en la vereda de la casa de sus abuelos cuando era niño.“Cuando hablo, porque me gusta compartir con gente joven, les digo que acá para poder llegar lejos sí o sí hay que trabajar y estar atento, estar encima.
Cuando querés estar de joda, poné un día de joda, ese momento, pero no te descarriles. Tiene un horario el trabajo y tenés que cumplirlo.
Ahora es más difícil y veo que para la gente joven poder llegar lejos es bastante complejo, pero se puede”, cerró el empresario.
Information from El Territorio (Misiones). Edited by: Noticias Today.
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