A Verónica Sanz la conoce el gran público por que es la cara del informativo Las mañanas de Cuatro, así como de Sábado clave (La Sexta). Barcelonesa de 44 años, Sanz ha dado un salto cualitativo y vital, como es escribir su primera novela, Gente bien (Planeta), una afición la narración, que le viene de su vocación lectora.

En este libro, la periodista y licenciada en Empresariales escarba en el mundo de las clases sociales a través de cuatro amigas ricas que aparentan tener vidas perfectas y una joven de compañía dominicana, que vive en un barrio obrero de Madrid. La impunidad y el poder se mastican en el libro como quien ve un telediario en hora punta, con vértigo y adrenalina.

Sanz espera que sea el lector "muy cafetero" quien descubra similitudes y diferencias con la actualidad, nombres que no están pero podrían ser.La televisión es un reto constante, pero he sido muy lectora toda la vida y esa pasión la llevaba dentro¿No tenía bastante con la televisión y la maternidad (tiene dos niñas), que se ha metido a novelista? (Se ríe). "Pues no.

Siempre me ha gustado meterme en nuevas aventuras y asumir nuevos retos. La televisión es un reto constante, pero he sido muy lectora toda la vida y esa pasión la llevaba dentro.

Y llega un punto en que tu trabajo es contar la vida y se unen esas pasiones, la de la lectura y la de la narración. A lo largo de tu carrera te vas encontrando con historias, con personajes que son reales y que al menos yo como periodista, me los voy guardando, cosas que me han impresionado.

En esta novela he dado pie a que se junten estas dos cuestiones: una, poner en el mercado un libro y dos, ofrecer algo que me gustaría leer como lectora".Lo que Sanz ha ido cosiendo lentamente (empezó a escribir su novela en 2022) es "la sensación de impunidad que se les ve a los poderosos y que luego, acaban reventados en los sumarios judiciales".En Gente bien hay un poco de la Marbella más corrupta, de la operación Kitchen, del caso Ábalos y del asunto Leire Díaz, por sintetizarlo ciñéndonos a la actualidad y a cierto pasado no lejano, pero todo sostenido sobre la ficción más escrupulosa. Luego está la subtrama más potente, el retrato de cuatro mujeres de clase alta que recuerdan un poco a las de la serie Big Little Lies, sobre una comunidad de lujo con muchas mentiras y secretos en sus estatutos de vecinos.

"Mis protagonistas no son tan rubias como Nicole Kidman y Reese Witherspoon, porque las mías la imagino españolas. Sí he leído a la escritora de esa serie, Liane Moriarty, que ha escrito también El secreto de mi marido, que a mí me gusta mucho cómo te trae esa oscuridad, esa violencia que existe en los entornos domésticos y genera situaciones muy impactantes", dice Sanz.Las mujeres nunca debemos renunciar a nuestra independencia, nuncaY asimismo está en la novela la diferencia de clases, entre quienes se mueven en el lado del privilegio y quienes están en el del piso de alquiler compartido.

"Esa exhibición del éxito, del lujo, del poder ha coincidido también con el auge de las redes sociales y de enseñar todo por Instagram o por TikTok o donde sea, en los perfiles de lifestyle. Cómo ha sido crear esas burbujas de perfección y de dinero, porque evidentemente tú no puedes estar alimentando una vida en la que no haces nada más que ir a la peluquería o al gimnasio, si no tienes muchísimo dinero detrás".Sus protagonistas, Elena, Minerva, Irina y Betty, forman parte de ese mundo doblemente tramposo.

"Lo que he querido expresar es que las mujeres nunca debemos renunciar a nuestra independencia, nunca. Ni aunque tengamos delante una carta de una vida de lujo, porque todo tiene un precio.

Es mejor no tener acceso a tantas cosas, pero ser independiente, valerte por ti misma. Ese es el aprendizaje que he tenido toda mi vida".Para Sanz, la verdadera desigualdad se mide hoy por la posesión de una casa, más que por ningún otro baremo.

"Todos los que tenemos una casa y que asimismo tenemos dinero para pagar el resto de cosas, estamos en el lado del privilegio. Esas son las clases sociales hoy, una la de quienes tienen vivienda y la otra, la de quienes no la tienen, ahí está la diferencia".Verónica admite que ha cosechado buenos comentarios de su primera novela, entre sus propios compañeros de plató y profesión, por ejemplo Carlos Augusto Casas, escritor como ella, al que venera por sus libros y que está en su fuente de inspiración.

"Es un escritor de novela negra maravilloso y encima es amigo. Él fue quien me animó a escribir cuando veía que se me caía la baba escuchándole hablar de sus historias y me presentó a su agente".Me interesa mucho el poder, porque quieras que no, como periodista, llevo mucho tiempo atenta al poderCon editorial potente y agente, todo indica que Verónica Sanz está tentada de una segunda novela.

"Si esto sale bien, por supuesto. Pero yo soy nueva completamente en esto.

No sé lo que tiene que pasar. Yo estoy acostumbrada a que los programas de televisión tienen que hacer cierto share (audiencia), pero no sé cómo funciona el mercado de libros.

Yo sé que estoy aquí, sé que he editado con Planeta que es una pasada. La experiencia ha sido brutal y sé que no todo el mundo consigue eso en su primera novela".¿La temática futura?

"A mí me interesa mucho el poder. Porque quieras que no, como periodista, llevo mucho tiempo atenta a él: económico, político, social, y las historias del poder, las personas que lo ejercen, que lo acaparan, que lo pelean, me interesan.

Me gusta la hipocresía, la doble moral".Deudora de María Dueñas, de Patria, de Fernando Aramburu, de los cuentos Borges, de Javier Cercas, del libro Prótesis de Andreu Martín, y "por supuesto, de Almudena Grandes", Verónica Sanz solo desea que sus nuevos lectores, para los que estuvo firmando en su primera Feria del Libro de Madrid, le digan, como hizo un reputado periodista que lo llevaba debajo del brazo: "Me ha encantado, me ha enganchado y me he enterado de lo que muchas mujeres hablan cuando los hombres no están".Otras primeras novelas, como la de Lucía SollaSugerimos otras primeras novelas que todavía se pueden encontrar en la Feria del Libro de Madrid, que concluye este domingo 14 de junio a las 22 horas. Lucía Solla, que ha arrasado con su estreno, Comerás flores (Libros del Asteroide), es un buen ejemplo de los felices inicios.'Serpiente', de Alfredo AndonieEste autor chileno debuta con una prometedora novela, en la que sumerge en la escena queer clandestina del Santiago de finales de los sesenta y comienzos de los setenta.

Andonie retrata el cruce entre deseo, clase y militancia política en los años previos al golpe militar de Pinochet contra Salvador Allende. (Ed. Alfaguara)'Las cabras', de Pilar AsueroLa Cami, la Sofi, la Cata y la Majo son 'las cabras', un grupo de amigas que han crecido juntas.

No obstante, ahora sus caminos se bifurcan: Camila emigra desde Santiago de Chile en busca de un lugar en el mundo cultural madrileño y la Sofi decide llevar a término un embarazo no planeado. Las cabras es una novela sobre la amistad de toda la vida: esa que a veces evoluciona en direcciones opuestas, pero que, aun así, conserva esa confianza y ese cariño capaces de resistir los embates del crecimiento y la distancia. (Ed.

Altamarea)'El aire quema', de Mónica González InésLa protagonista, Lúa, tiene una vida impecable y ajena al error. En su casa llena de luz la esperan un marido atento, un hijo adorable y la impresión de estar en el lugar correcto.

Hasta que una decisión rápida, tomada en segundos, la abre una grieta. La presión, los problemas, la maternidad desconocida se convierten en losas.

Y todo pasa en doce días. (Ed. Destino).'La memoria de las olas', de Mirta OjitoEsta periodista cubana aborda su primera ficción en dos siglos diferentes, 2019 y 1919.

Canarias acoge a Mara Denis, que llega para hacer un reportaje pero descubre algo que le trastoca todo, el nombre de su bisabuela está entre las víctimas de un buque hundido cien años atrás. En Cuba, en ese año, la autora describe el viaje de Catalina Quintana abuela de Mara, obligada a abandonar su isla y su pasado. (Ed.

Espasa)'Punto de araña', de Nerea PallarésUno de los libros revelación de este año. La autora cuenta cómo Ari llega a Camariñas, un pueblo laberíntico que le resulta extrañamente familiar, para encargarse del museo del encaje y ejercer como guía turística, sin saber aún que las mujeres de la localidad han tomado una decisión que está a punto de cambiarlo todo.

Hartas del egoísmo de los hombres ausentes, dueños del dinero y de las decisiones, deciden acabar con esta situación de una forma drástica y peligrosa: llamando a las arañas. (Ed. Libros del Asteroide)