La visita oficial del Papa León XIV a España, que ha durado una semana con una intensísima agenda en Madrid, Barcelona y Canarias, ha terminado con un incidente inusual: el avión que tenía que llevar a Roma al Pontífice se ha averiado, y el rey Felipe VI le ha ofrecido un Falcon para el regreso. Precisamente, el monarca ha tenido un papel protagónico en la anécdota.El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha explicado que ha sido Felipe VI el que ha notado que algo no iba bien.

Mientras esperaban que el avión papal despegase, el Rey, con su experiencia de piloto de las Fuerzas Aéreas, comentó al presidente canario que no se había encendido un motor.Según ha contado Clavijo, cuando les explicaron que eso era en efecto lo que estaba sucediendo, el Rey tomó la decisión de volver al avión para informarse de cómo estaba el Papa e invitarle a bajar para que estuviera más cómodo en las salas del protocolo.Los periodistas situados en el interior del avión y que iban a viajar con el Papa fueron informados por el comandante, que comunicó de que uno de los motores no había funcionado, en teoría por el fuerte viento, y que girarían el aparato en la pista para intentar encenderlo con otra orientación del viento. Esta solución no funcionó."Lamento informarles que nuestros técnicos están intentando reparar la avería pero va a tardar bastante en tenerlo solucionado.

Les mantendremos informados", expresó entonces el comandante.Poco después, el piloto comunicaba a todas las personas que estaban a bordo del avión que tenían que abandonar el aparato y que otra aeronave los trasladaría a Roma, sin el Papa, que iría en Falcon.El primer vuelo, operado por Iberia en un Airbus 320, tenía previsto despegar a las 15:20 hora local, aunque ya acumulaba una hora de retraso debido a los últimos actos en Tenerife.El avión en el que finalmente ha volado hasta Roma ha sido un Falcon del Ejército del Aire ofrecido por Felipe VI, que ha partido sobre las 19:10 horas de Tenerife y ha llegado a la capital italiana a las 23:00 horas. Fuentes de la organización de la visita calculaban inicialmente que el retraso sería de unos 30 minutos, pero al final ha sido de unas tres horas.