OBERÁ.— La escasez de cabello y diversas dificultades operativas marcan en la actualidad el trabajo de Mechones de Vida, una iniciativa solidaria nacida en septiembre de 2022 que confecciona y entrega pelucas gratuitas a pacientes oncológicos y personas con alopecia. A pesar de contar con un banco de pelo casi agotado, el grupo continúa desarrollando su labor y brindando acompañamiento a quienes atraviesan situaciones complejas de salud.“Mechones de Vida nació el 21 de septiembre de 2022, durante un encuentro de mujeres realizado en la parroquia Santa Rita de Oberá.

En un principio éramos tres integrantes, pero de a poco se fueron sumando personas solidarias dispuestas a servir y hoy somos once. Desde entonces confeccionamos y entregamos pelucas para niñas y adultas que las necesitan”, indicó Estela Gómez, voluntaria del proyecto.El crecimiento de la iniciativa fue posible gracias al acompañamiento de la comunidad, que colaboró en distintas actividades destinadas a recaudar fondos y equipar el taller.

Con ese apoyo lograron obtener máquinas de coser y otros materiales indispensables para el trabajo diario. En la actualidad reciben consultas de pacientes oncológicos provenientes de distintos puntos de Misiones y cada peluca demanda cerca de dos semanas de elaboración, ya que las voluntarias se reúnen únicamente los miércoles de 15 a 18 y, en muchos casos, continúan las tareas desde sus hogares.“Todo paciente oncológico puede acceder a una peluca ciento por ciento gratuita presentando fotocopia del DNI y el diagnóstico, una biopsia o un pedido médico que indique la necesidad de utilizarla.

Al principio recibimos muchas donaciones de todo tipo de materiales para la confección de las pelucas”, recordó.En otro orden, la organización atraviesa uno de sus momentos más complejos debido a la escasa colaboración en la donación de cabello, una situación que dejó el banco de pelo casi agotado. A esto se suman las dificultades económicas para afrontar los traslados hasta el taller, la reducción de recorridos y horarios del transporte público, problemas de salud que afectan a algunas integrantes y la escasa participación de familiares de pacientes en la recolección de cabello, factores que complican el sostenimiento cotidiano de la tarea solidaria.“Para la confección de una peluca se necesitan distintos insumos, entre ellos pelo, gorros confeccionados con tela de microtul de alto impacto, cinta pintor, hilos mercerizados, agujas, alfileres, agujas para máquinas de coser, toallas, champú, acondicionadores y aceites protectores.

Siempre tenemos listas de espera y la prioridad son los niños y adolescentes cuando contamos con pelo virgen, que es muy difícil de conseguir”, remarcó la voluntaria.A su vez, la asistencia no se limita únicamente a pacientes oncológicos, ya que el grupo también acompaña a personas que atraviesan distintos tipos de alopecia. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo difundiendo el servicio, siguiendo sus redes sociales (@pelucas_solidarias) o acercándose al taller ubicado en calle Marambio 144.

Entre los desafíos pendientes figuran la necesidad de encontrar soluciones a los problemas de traslado que afectan a las integrantes y el fortalecimiento del grupo frente a situaciones de incomprensión o exigencias excesivas, aunque también destacan el acompañamiento y el reconocimiento que reciben de muchas familias y pacientes.“El impacto es sumamente positivo, vuelven a sonreír y mejora su autoestima. Las donaciones de pelo las conseguimos gracias a personas solidarias que deciden aportar voluntariamente un mechón o un corte completo, rara vez provienen de familiares de los pacientes.

También es importante que sepan que el paciente puede donar su propio pelo antes de la primera quimioterapia, pero muchas veces tiene la esperanza de que no se le caiga y cuando decide hacerlo ya no sirve para la confección de una peluca”, comentó Gómez.Por último, desde Mechones de Vida destacaron que se trata de una iniciativa sostenida exclusivamente por el compromiso de once mujeres y sus familias, quienes dedican tiempo y esfuerzo para acompañar a pacientes durante una etapa difícil de sus vidas. Asimismo de contribuir al bienestar emocional y a la recuperación de la autoestima, el proyecto funciona sin percibir sueldos ni beneficios económicos, con el objetivo de brindar una ayuda concreta a quienes la necesitan.