SANTA FE.— La falta de lluvias volvió a marcar el pulso climático en Entre Ríos durante mayo. Así lo reflejó el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), que indicó un marcado déficit hídrico en gran parte del territorio provincial y advirtió sobre el impacto que esta situación podría tener sobre la campaña fina y, especialmente, sobre el futuro del arroz.

Según el reporte, mayo registró apenas 31 milímetros de precipitaciones promedio en la provincia, muy por debajo de los 78 milímetros históricos para el mes. Esto implicó un déficit cercano al 60 %, consolidando el ingreso al trimestre frío bajo un escenario de lluvias escasas.

Déficit hídrico y reservas ajustadas Desde el SIBER explicaron que, si bien las reservas de humedad todavía muestran una condición “razonable” gracias a las abundantes lluvias de marzo y abril, el retroceso en la humedad superficial comienza a generar preocupación para la implantación de cultivos de invierno. En ese contexto, los técnicos consideraron “muy oportuno” que se registren lluvias durante junio para mejorar las condiciones de siembra.

De acuerdo con las proyecciones meteorológicas, podrían producirse precipitaciones moderadas durante los próximos días, aunque inicialmente no superarían los 15 milímetros. El relevamiento climático también mostró que mayo tuvo una importante frecuencia de heladas agronómicas en Entre Ríos.

La red de estaciones contabilizó nueve días con temperaturas mínimas promedio inferiores a los 3 °C, umbral considerado de riesgo para los cultivos. Las localidades más afectadas fueron Don Cristóbal 1°, Crucecitas Tercera y Federal, donde se registró la mayor cantidad de jornadas frías.

No obstante, el informe aclaró que no se observaron heladas meteorológicas generalizadas a nivel provincial. El Niño y un invierno más templado En materia climática, el documento confirmó el ingreso pleno del fenómeno El Niño y anticipó un invierno “sin rigor”, con escasas irrupciones de aire polar y lluvias dentro de parámetros normales para la estación.

Según el análisis de la Bolsa, la principal señal positiva podría aparecer entre agosto y septiembre, con un adelanto de las lluvias de primavera que favorecería la siembra temprana de maíz y la floración del trigo. Asimismo, el SIBER destacó que los años Niño suelen estar asociados a buenos rendimientos para los cultivos de gruesa en Entre Ríos, particularmente en maíz y soja, por la reducción del riesgo de estrés hídrico durante etapas críticas.

No obstante, también advirtió sobre posibles excesos hídricos y crecidas fluviales en la región Mesopotámica. Avanza la siembra de trigo La ausencia de precipitaciones permitió un importante avance en la implantación de trigo en Entre Ríos.

El informe indicó que ya se sembró el 48 % del área proyectada. A pesar de este progreso, para la campaña 2026/27, la superficie total destinada al cereal mostraría una caída cercana al 18 % respecto del ciclo anterior, con una reducción estimada de casi 130.000 hectáreas. “En consecuencia, la superficie destinada al cereal se ubicaría en torno a las 600.000 hectáreas”, informaron desde el SIBER.

Alarma por el arroz: prevén la menor superficie en 26 años Uno de los puntos más preocupantes del informe estuvo vinculado al arroz. La Bolsa de Cereales advirtió que la campaña 2026/27 podría registrar la menor superficie sembrada de los últimos 26 años.

El elevado costo del gasoil, los bajos precios del cereal y las dificultades de financiamiento aparecen como los principales factores detrás de la retracción. Las proyecciones preliminares indican que en departamentos arroceros clave como San Salvador, Villaguay y Colón la caída del área podría ubicarse entre el 10 y el 30 %.

En este contexto, la superficie provincial podría ubicarse por debajo de las 50.000 hectáreas si no mejoran las condiciones económicas y financieras para el sector. Durante mayo se comercializaron en Entre Ríos casi 460.000 toneladas entre soja, maíz y trigo.

La soja fue el cultivo con mayor dinamismo, concentrando el 50 % de las operaciones y registrando un crecimiento intermensual respecto a abril del 91 % en volumen comercializado, impulsado por una mejora en los precios. En contraste, el maíz mostró una caída del 38 % en las ventas y fue el único cultivo que cerró el mes con una baja en su cotización.