SANTA FE.— Franco Colapinto cerró un domingo frustrante en el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 . El argentino terminó 14° con el Alpine , en una carrera accidentada, con varios abandonos, sanciones por exceso de velocidad en el pit lane y una bandera roja sobre el final que terminó de alterar el desarrollo de la competencia.

La victoria quedó en manos de Kimi Antonelli, que dominó con Mercedes y estiró su gran momento en el campeonato. Para Colapinto, la carrera tuvo un punto de quiebre claro: la estrategia.

Alpine lo llamó a boxes en la vuelta 37 para colocar neumáticos duros, una decisión que terminó siendo discutible en un circuito como Mónaco, donde la posición en pista suele valer mucho más que cualquier diferencia de ritmo. Al detenerse, Franco perdió lugares con pilotos que venían detrás, como Arvid Lindblad y Esteban Ocon, que continuaron en pista.

Desde ese momento, el argentino quedó condicionado. Tenía ritmo para acercarse, pero no espacio para avanzar.

En Monte Carlo, alcanzar a otro auto no significa poder superarlo. Colapinto recuperó tiempo, llegó a la espalda de Ocon y quedó integrado a un pelotón compacto, pero no encontró la manera de progresar.

La situación se volvió todavía más compleja por la estrategia de Williams . Alex Albon dejó pasar a Carlos Sainz y luego se encargó de contener al grupo.

Allí quedaron encerrados Lindblad, Nico Hülkenberg, Ocon y Colapinto, mientras por detrás también se acercaban Fernando Alonso y Sergio Pérez. Franco tenía mejor ritmo, pero quedó atrapado en una fila lenta, una de las trampas más conocidas de Mónaco.

La carrera entró en una fase caótica sobre el final. Primero, Lance Stroll se accidentó y provocó la salida del auto de seguridad.

Poco después, Charles Leclerc golpeó en el mismo sector y la dirección de carrera decidió mostrar la bandera roja. La prueba se detuvo cuando restaban pocas vueltas, y luego de una larga espera se reanudó con apenas nueve giros por delante.

En el relanzamiento, Colapinto volvió a quedar en medio del desorden. Carlos Sainz venía complicado luego de un toque con Nico Hülkenberg y, al transitar lento antes del túnel, el argentino intentó aprovechar un hueco por el interior.

El Alpine tocó levemente al Williams y Sainz terminó haciendo un trompo. Franco cayó en pista, aunque luego avanzó al 14° lugar por la sanción aplicada a Sergio “Checo” Pérez.

Después de la carrera, Colapinto reconoció que había sido una competencia dura. “Fue una carrera bastante frustrante, porque me encontré con Williams y perdí el ritmo. Atrapado detrás del Williams, iba muy lento”, explicó el argentino.

También se refirió al cierre de la prueba: “El relanzamiento fue bastante frustrante. Fernando me presionó con mucha fuerza.

Carlos iba lento y se retiró. Las últimas vueltas fueron un poco caóticas”.

El balance final deja una sensación clara: Colapinto no sufrió por falta de ritmo, sino por haber quedado en el lugar equivocado en el momento menos conveniente. Alpine apostó por una parada que, en otro circuito, podía tener sentido.

En Mónaco, en cambio, lo dejó sin margen. Franco alcanzó a los autos de adelante, pero nunca pudo usar esa velocidad para ganar posiciones.

La otra cara de Alpine fue Pierre Gasly, que llegó a estar cerca de un resultado mucho más importante, pero también quedó condicionado por las sanciones. El francés recibió diez segundos por exceso de velocidad en el pit lane y terminó séptimo, pese a que en pista había llegado a ilusionarse con un podio.

Así, Mónaco dejó para Colapinto una carrera con más frustraciones que certezas. El argentino había largado 14° y terminó en la misma posición, pero el desarrollo mostró que podía haber aspirado a algo más con otra lectura estratégica.

En un circuito donde adelantar es casi imposible, Alpine volvió a pagar caro una decisión tomada desde el muro Gasly vs Colapinto Colapinto y Gasly: la confianza marcó la diferencia en Mónaco El argentino sufrió con un Alpine difícil de llevar durante todo el fin de semana, mientras su compañero logró meterse en Q3 y sostenerse en zona de puntos. En Monte Carlo, esa diferencia de confianza terminó pesando más que cualquier otra cosa.

La comparación entre Franco Colapinto y Pierre Gasly en el Gran Premio de Mónaco no admite una lectura simple. No fue un fin de semana para sentenciar a uno ni para elevar al otro por encima de todo.

Fue, más bien, una muestra clara de cuánto puede cambiar el rendimiento de un piloto cuando logra confiar en el auto. Y en Monte Carlo, esa confianza no es un detalle: es casi una condición indispensable para sobrevivir.

Gasly estuvo un paso por delante durante todo el fin de semana. No por una diferencia exagerada en cada salida a pista, sino por una mayor consistencia.

Fue más rápido que Colapinto en las tres prácticas libres y, cuando llegó la clasificación, consiguió poner el Alpine en la novena posición, dentro de la Q3. Ese resultado le abrió una carrera distinta: largar desde la zona de puntos lo dejó en el grupo correcto cuando la prueba